Fiz posa en el Centro Cultural de Albolote :: R. L. P.
Ya no compite a alto nivel pero nunca abandona las zapatillas para correr, ni siquiera para dar una conferencia. Martín Fiz ha conocido este fin de semana Albolote, donde esta mañana (11 horas) es el gran atractivo del XXGran Premio de Diputación de fondo que se celebra en la localidad. El atleta vitoriano colocó el maratón en el corazón de los amantes del deporte en los noventa y ahora sigue animando a los más jóvenes para que abandonen las rutinas sedentarias y disfruten del placer que supone salir a correr y liberarse del estrés.
–¿Cómo surgió la idea de venir a Albolote?
–Por el presidente del club de atletismo de Albolote, José Antonio Osorio. Como director de la revista Runner’s World, el atleta popular es un cliente mío y me hace ilusión estar al lado las personas que me han idolatrado durante mucho tiempo y que ahora ven que somos gente cercana.
–¿Qué recuerda de sus anteriores visitas a Granada?
–Vine hace muchos años para participar en el 5.000 del Gran Premio de Atletismo en Granada con uno de La Zubia como Enrique Molina, atleta contrastado que aquí siempre lo dio todo. Era un gran mitin al que nos gustaba venir. Granada ha tenido tradición de grandes atletas gracias al entorno incomparable de Sierra Nevada. Los atletas de fondo de aquí son unos privilegiados.
–¿Cómo está de su lesión?
–No estoy para competir al 100%. Me gustaría estar hoy arriba pero ganar es imposible, los marroquíes están un punto por encima. Intentaré correr junto a los granadinos y los de mi edad. Todos los años me pongo retos y ahora quiero bajar de las 2:25 horas en una maratón. Pronto habrá más desafíos, como la Subida del Veleta, porque me gustan y domino las carreras sacrificadas.
–Es el director de una revista de atletismo, pero usa más las zapatillas que una corbata.
–Ser un deportista grande te da el privilegio de seguir ‘activo’ en la grada. Por edad y porque el chasis no me lo permite ya no puedo estar en la alta competición. No añoro el deporte porque ese tren ya pasó y lo cogí bien cogido. Ahora me siento bien con lo que estoy haciendo. Dirigir una revista y correr son cosas unidas, me permite saber cómo piensa el atleta popular.
–¿Cómo es un día sin correr para Martín Fiz?
–Joder, dificilísimo. Un día quizá no mucho, pero tres días es una discusión familiar. Ahora hay un ‘boom’ increíble por las carreras populares y eso es porque correr es una terapia. En estos años que llevamos de crisis se ha acogido a mucha gente en paro. Correr sirve para ver dónde está tu límite y desahogarte. Corro porque me gusta, me libera endorfinas y me quita el estrés con el que convivo.
–Para correr en su primera prueba se escapó de casa. Acabó séptimo y, de postre, le castigaron.
–La filosofía de antes era ser un chico robusto, que te vieran fornido. Yo siempre he sido delgadito, enjuto y con cara de enfermizo, por lo que decir a tus padres que vas a correr no les entra en su cabeza. La primera vez les dije que me iba con los amigos, pero al volver me castigaron. Aun así, a partir de ahí me empezaron a dejar correr.
–Quizá le hizo más ilusión a sus padres el chorizo que le dieron por acabar tercero en una prueba.
–Siempre recordamos esa carrera de Soria porque allí estaba otro amigo, Abel Antón, que a la postre ha sido rival. Aquel día nos repartimos el chorizo y en el Mundial de Atenas’97 las medallas de oro y plata.
–Se ha hablado mucho de su relación con Abel y las ‘tensiones’.
–Hemos llevado una vida paralela, hemos sido grandes amigos, compañeros y rivales. Esa rivalidad llegó casi al final de nuestra vida deportiva e hizo que se alargara. Hemos tenido nuestra rivalidad, pero con los pies en el suelo. En la pista nos hemos ‘matado’, sin codazos ni patadas, pero fuera nos hemos dado la mano. A veces no has actuado bien pero son gajes del oficio porque todos queremos ser el número uno. Que tu máximo rival sea marroquí o keniata lo aceptas, pero que lo tengas a 200 kilómetros de casa es para pensar «ya podía haber nacido en otro sitio».
–Para la historia quedará Fiz de rodillas esperando la llegada de Juzdado en Helsinki.
–El atletismo español tiene dos imágenes, la de Fermín Cacho en Barcelona’92 y esa. Tres españoles copando el podio en maratón y haciendo historia. Pese a ser campeón del mundo un año después, siempre tendré ese Europeo en la retina, éramos verdaderos amigos.
–Ese fue un punto de inflexión para el maratón español, ¿cómo está ahora?
–Los deportistas se dieron cuenta de que no hay que pasarse tan mayores a maratón. Antes era cuando no podías decir nada en las pruebas de 5.000 y 10.000 metros. Ahora hay un cambio generacional que está costando. Chema Martínez está haciendo grandes puestos, pero tiene 40 años y si no se retira es porque existe un vacío. Este año están entrando nuevos: Pablo Villalobos, Pedro Nimo, Carlos Castillejo, al que veo como primer europeo en los Juegos. Empieza a haber gente pero sigue siendo mayor y explotan pocos años el maratón.
–¿Podrá volver España a reinar en el fondo mundial?
–Ahora mismo todo el mundo está a años luz de los africanos, tanto en fondo como en velocidad. Ojalá me equivoque, pero vamos a tener color africano (Kenia, Eritrea, Etiopía...) durante mucho tiempo.
–¿Da envidia que en Asia el maratón sea un deporte estrella?
–Un poco. No reniego del fútbol porque está hecho así, pero el atletismo y los otros deportes vamos muy detrás de ellos. Un director de un periódico deportivo me dijo un día que gracias al fútbol pueden dar una columna de atletismo. Es triste que te lo digan pero es cierto.
–¿Cómo vivió el fracaso de los últimos Mundiales en Daegu?
–El problema es que siempre son los mismos los que nos sacan las castañas: Marta Domínguez, Jesús España, Juan Carlos Higuero... Si fallan no tenemos más. Hay que intentar sacar gente nueva, fomentar el deporte base. De cara a los Juegos volvemos a contar con esa gente y todos soñamos con una posible medalla de Marta después de los líos que ha tenido y su maternidad.
–Para la esperanza está que cada vez más gente participa en las carreras populares.
–El atletismo de élite ha bajado mucho pero el popular ha subido. Aquí en Albolote se esperan 1.400 participantes y otros años hubo 800. El nivel medio se está manteniendo, pero en la élite no.
–El atletismo se ha visto envuelto en el dopaje y las palabras del ministro De Wert sobre que hay un problema no ayudan.
–La ‘Operación Galgo’ fue un bombazo, hubo mucho rottweiler sin bozal. Se habló mucho sin ningún tipo de pruebas, hubo una lucha encarnizada contra algunos atletas y al final se ha visto que no ha sido tanto. La presión de hacer una marca para lograr una beca provoca los casos de dopaje pero realmente no hay tantos. Luego vienen los franceses, que no han ganado nada en muchos años, y se aprovechan de nuestras noticias para desvirtuar lo que está pasando. La lucha de España contra el dopaje es fortísima. Estoy cerca del atleta de élite y sé que le someten a controles en sus casas por sorpresa y eso no pasa en muchos sitios. Las palabras del ministro se deben a que se está creando la ley, que no está suficientemente clara, pero ahí ya no me meto.