
Una opositora sostiene un cartel reivindicativo frente a la delegación de Educación :: JeCABRERO
Otra vez: los jóvenes. Habrán escuchado que se trata de la generación mejor formada, un ejército de mentes brillantes, 'masters' de la vida y viajeros del mundo. Entonces,
¿por qué flota en el aire la sensación de que son moneda de cambio? En Granada hay, al menos, 6.000 jóvenes que se estremecieron tras leer el titular:
"El Gobierno cambia el temario de las oposiciones a Educación a cuatro meses de la prueba". La rabia de la frustración dio paso a la lógica de las matemáticas: para preparar el examen hay que estudiar. Para estudiar, hace falta un temario. Y, la opción más accesible para estudiar ese temario son las academias. El coste medio de una academia es de 200 euros al mes. Los alumnos empezaron a estudiar en septiembre -como poco-, son seis meses pagados. Seis meses por 200, 1.200 euros por persona. 1.200 por 6.000 estudiantes granadinos:
7.200.000 euros ¿perdidos?
Para editoriales y academias la respuesta es sí. Tiempo y dinero perdidos. Ellos, los alumnos, sufren más por el esfuerzo baldío y la incertidumbre que se les viene encima. Después de analizar los nuevos temarios, consideran que el trabajo realizado no ha merecido la pena: epígrafes que bailan, esquemas que siguen otras normas y contenidos repartidos por unas páginas que saben ajenas. ¿Conclusión? Toca empezar de cero.
Seis jóvenes opositores analizan, en Granada, el nuevo horizonte de los aspirantes a profesores y maestros de Andalucía. El examen consta de tres temas. Empezamos:
Tema 1.- Matemáticas: Tiempo + Euros = Frustración
Preparar unas oposiciones es, por supuesto, una decisión que depende de la constancia y del tiempo dedicado por el estudiante. Pero el aspecto económico es, también, fundamental. Ya sea comprando el temario completo (400 - 500 euros) o pagando las mensualidades de una academia (180 - 200 euros), el trabajo de opositor requiere un gasto muy considerable. "A la oposición como tal, hay que sumar los años de carrera, la manutención, el transporte, el CAP...", explican.
"Menos conocido es -añaden- los cursos que organizan los sindicatos que dan puntos extra en la baremación final y que, básicamente, no sirven para nada más que para obtener un decimal más. Osea, que terminas pagando que te suban la nota".
Ante el cambio de temario, describen la sensación con un ejemplo fácil de interpretar: "Recuerden lo que se sentía cuando el profesor preguntaba algo en el examen que no entraba. Multipliquen esa chorrada por mil y ahí estamos".
La pregunta:¿Cuánto llevas invertido en preparar las oposiciones?
Tema 2.- Filosofía: Preguntas y reducción al absurdo
Nuestros opositores, sin embargo, se repiten una y otra vez la misma pregunta: "¿A qué juegan?" Alberto unifica las dudas: "Me gustaría saber si realmente les merece la pena, por un puñado de votos, que nosotros estemos en esta situación ahora mismo. Si lo que pretenden es una educación de calidad, creo que están consiguiendo lo contrario. Si no nos respetan las diputaciones, Junta ni Gobierno central, ¿cómo pretenden que a los maestros nos respeten los alumnos y sus familias? Es absurdo, la verdad".
La pregunta:Si pudieras pedir cuentas a los políticos, ¿qué sería lo primero que les dirías?
Tema 3.- Tutoría: Educación responde
Ana Gámez, delegada de Educación de la Junta de Andalucía, sostiene que la institución que ella representa es una víctima más de "una decisión unilateral y nada democrática". "El Consejo Sectorial se reunió el 26 de enero y no se planteó el cambio de temario. Sí se planteó la retirada de las oposiciones en las Comunidades que ya las habían convocado".
Nuestros opositores ponen sus cartas sobre la mesa y plantean cuatro cuestiones prioritarias:
-¿Cómo hemos llegado a esto?
-¿Nos están utilizando como arma electoral?
-¿Habrá oposiciones de Educación en 2012?
-¿Seguimos estudiando?
Es el turno de abrir el debate. Preguntas, sobran: ¿A quién nos creemos? ¿Hay buenos y malos? ¿Son las oposiciones un negocio que pide una renovación? ¿Ha llegado el momento de cortar por lo sano y empezar de nuevo? ¿Es justo que si alguien aprueba su examen con un 10 pueda no obtener plaza? ¿Por qué no hay un examen tipo test, más fácil de valorar?
No sabemos qué pasará con las oposiciones. Pero sí tenemos esa sensación. Otra vez: los jóvenes.