Este lunes ha tenido lugar la primera sesión de testigos del accidente en el viaducto de la A-7, después de que declarasen los imputados la semana pasada. Estaban citados, el jefe de la demarcación de carreteras, el electricista que manejaba el movimiento de la cimbra y dos encofradores.
El testimonio más revelador ha sido el de Avelino Barral, el electricista que el día del accidente se encargaba de mover la cimbra. Este es uno de los supervivientes del siniestro ya que él resultó herido y fue indemnizado por este movito. La acusación y la defensa realizaron preguntas a Avelino, algunas muy técnicas y otras tan sencillas como los ruidos que se oyeron antes de que la cimbra cayese y se produjera el accidente. Él ha asegurado que aquella mañana se hizo la revisión pertinente.
Este testigo, que aún sigue trabajando en la empresa 'Estructuras y Montajes de Prefabricados S.A' --que fue contratada por la UTE La Herradura para la ejecución del viaducto--, ha señalado también que los trabajos del avance de la cimbra comenzaron tarde aquel día, puesto que por la mañana se habían estado realizando las revisiones de la estructura con el técnico de seguridad.
Según su relato, en un momento del avance se cortó el suministro eléctrico por la rotura de un cable, razón por la que pulsó el botón de emergencia para que otra de las cimbras dejara también de avanzar. Al ir a coger sus herramientas, mientras se encontraba en el pilar central de la estructura, oyó "varios crujidos" que acabaron con el desplome de la cimbra, en la que en ese momento trabajaban unos siete u ocho encofradores, entre ellos algunos de los que fallecieron. El también resultó herido y, de hecho, sus primeras declaraciones por el siniestro fueron ante la Guardia Civil mientras estaba aún hospitalizado.
Por otra parte, el que fuera jefe de Demarcación de Carreteras ha indicado durante su testimonio que cuando él fue nombrado la obra ya estaba adjudicada y ha afirmado que ni el coordinador de seguridad ni el ingeniero director del proyecto, Juan Mena Delfa y Pablo Jiménez, ambos imputados y nombrados por el Ministerio de Fomento, le comunicaron nunca que hubiera deficiencia alguna en la obra. Por ello, se ha desvinculado de lo ocurrido, porque "no estaba pendiente" de aquellos trabajos y ha recordado que formó parte de la comisión técnica que abrió Fomento para investigar las causas del accidente, en la que se limitó a facilitar documentación y la logística necesaria.
Además, han declarado dos encofradores que también cayeron cuando se produjo el colapso de la cimbra, uno de ellos se precipitó a una plataforma que lo sujetó y otro consiguió salvarse al agarrarse a un hierro que colgaba. Los dos han afirmado que en lo que a ellos concernía la obra cumplía con todos los requisitos de seguridad, en cuanto a medidas de protección individual y otras preventivas, como redes y arneses