Fito y Fitipaldis en Granada: Rock and roll a toda marcha

La banda liderada por Fito Cabrales vuelve a Granada con la gira del disco 'Antes de que cuente diez'

INÉS GALLASTEGUIGRANADA
El directo de Fito Cabrales y su banda suena tan bien como sus discos, pero mucho más rockero. :: ALFREDO AGUILAR/
El directo de Fito Cabrales y su banda suena tan bien como sus discos, pero mucho más rockero. :: ALFREDO AGUILAR

Alrededor de 6.000 personas disfrutaron anoche con la música potente y divertida de Fito y Fitipaldis, que ofrecieron en el Palacio de Deportes de Granada una de las últimas citas de la gira 'Antes de que cuente diez'. Fito Cabrales y los suyos bordaron dos horas de concierto, combinando con habilidad los temas más rockeros con baladas pegadizas y toques de blues. Y todo dentro de un espectáculo impecable, con unos músicos de altura, imágenes proyectadas en directo sobre las pantallas y un auténtico derroche de vatios de luz y sonido.

'Antes de que cuente diez' es el quinto disco de estudio del grupo fundado en 1998 por el ex líder de Platero y Tú, y en el año largo que lleva en la calle no ha hecho más que confirmar el éxito incontestable de Fito y Fitipaldis: tras su lanzamiento en septiembre de 2009 fue disco de oro en apenas dos semanas y ya ha vendido más de 200.000 copias. No es una novedad: desde la publicación de 'Por la boca vive el pez' el músico bilbaíno y su banda han vendido cedés como churros, en medio de la peor -y quizá definitiva- crisis de la industria discográfica.

Por si fuera poco, F & F cuelgan el cartel de completo en la mayoría de las ciudades por las que pasan. Anoche en Granada no llenaron del todo, quizás porque ya presentaron este mismo disco en noviembre de 2009. Precalentado por los teloneros de La Cabra Mecánica, el recinto reunió a un público variopinto: se juntaron pandillas de jóvenes sedientos de marcha -y sedientos en general- con cincuentones que no hubieran desentonado en un concierto de la OCG y, curiosamente, muchos padres acompañados de sus retoños adolescentes. Buen rollo entre la cana y la espinilla. Porque unos y otros acabaron en pie, bailando como posesos, tocando guitarras imaginarias y levantando los brazos hacia el cielo.

El cantante, tan menudo como omnipresente, lució su habitual uniforme rockero de camiseta negra, vaqueros, botas chúpame-la-punta, aros en las orejas, patillas y cabeza rapada. Solo se quitó la gorra para presentar a la banda: Carlos Raya (guitarra y 'jefe' de gira), Joserra Semperena (teclados), Daniel Griffin (batería), Alejandro Climent (bajo) y Javier Alzola (saxo), al que el público cantó el 'cumpleaños feliz'.

El concierto empezó con 'Antes de que cuente diez' y estuvo salpicado de temas del nuevo disco, pero sin abusar: 'Todo a cien', 'Que me arrastre el viento', 'Tarde o temprano' y 'Qué necesario es el rock and roll', en los bises. El grupo no olvidó los temas más queridos por los fans, como 'Por la boca vive el pez', 'Me equivocaría otra vez', 'La casa por el tejado', 'Como pollo sin cabeza' o 'Soldadito marinero', con la que hicieron el primer amago de despedida.

Fito mostró en la pantalla el saludo que había dedicado a Granada el público del sábado en Sevilla, ciudad a la que llegaron tras sufrir, como tantos españoles, el caos en un descontrolado Barajas. Y después pidió a los fans de aquí que saludaran a los seguidores que irán a verle a Barcelona el próximo fin de semana. La respuesta fue entusiasta.

La archiconocida 'Acabo de llegar' puso fin a dos horas de rock sin frenos. Y eso que Fito, dijo, estaba «malucho». Cómo será a toda marcha...

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