Huele a canela. Embriaga. Sus ojos azules, tan profundos, te sonríen. Elegante ahora. Y elegante siempre. La miras y te preguntas: "¿Cómo sería antes?" Nos enseña la foto. Parece totalmente otra persona. Cincuenta kilogramos de diferencia. Luchó por ello y lo consiguió.
Perdió peso, mucho peso. Ganó felicidad y, lo mejor de todo, abrió sus puertas para compartirla con los demás. "Feliz ella, quiso hacer feliz también a los demás y montó Institut Line en Baza", confiesan sus empleadas y amigas. Privar temporalmente a sus enfermos de su potencial para levantar el ánimo, es lo único que le entristece. Quien comparte con esta enfermera, amante del mar, unos momentos consigue sin más, sentirse más que mejor. Es la amabilidad hecha persona.
Huele a naranja. Refresca. Tonifica. Fue Miss Baza en 2007. En Institut, es única en los masajes corporales. La energía de sus 26 años se transmite a través de sus manos. Viva, viva. Durante la semana junto a Nieves y a Yolanda. Y los fines de semana, camarera en una discoteca. Mujer de amigos y de amigas. Vean sus fotos en 'Tuenti' y lo comprobarán. La fórmula: alegría siempre en sus ojos y sonrisa en sus labios.
Huele a chocolote. Sí como las relajantes chocolaterapias que te ofrece. Más guapa, imposible. Tanto, que está de modelo en un escaparate de moda de la ciudad. En Azahar. Conoció a Nieves trabajando y con ella ha seguido. Desde el principio, Yolanda está ahí, acariciando siempre con el máximo respeto la autoestima de los que se acercan a ella. Engordar de alegria, ¡que no pesa!
Huele a café, menta y oro. De todo el Altiplano e incluso de la zona de Tíjola, Huercal...viajan hasta Baza una o dos veces por semana y lo consiguen. Salen con su peso "ideal".
¿Mantenerlo? "¡Dios qué sacrificio! La belleza y la salud no son cuestión de un día ni de un milagro", nos afirma Juan. "Sí, aquí vienen tanto hombres como mujeres", dice Silvia. A su lado, Yolanda, hace hincapié en el buen trato y en los pequeños detalles. Confirmado por más de uno, como sus tarjetas de bienvenida y despedida.
Quizás por eso para muchos vale la pena volver a una nueva sesión de chocolaterapia, a un facial con oro, a un masaje con aceite de menta o sencillamente a compartir un café con estas tres "enfermeras" de la estética de la alegría.