Comer chirimoyas, sin piel y sin pepitas pero con todo su sabor y delicada textura va a ser posible muy pronto. En muy pocos días, los resultados del estudio de un laboratorio para conseguir productos transformados a partir de las chirimoyas de la Costa Tropical se presentarán en Madrid a restauradores de prestigio de la capital y el País Vasco. Será una prueba muy importante ya que el reconocimiento de la excelencia de estos productos abriría a esta fruta granadina las expectativas de mercado que busca desde hace años.
Un laboratorio móvil de la firma Abello Linde trabaja desde hace meses en un ensayo apoyado económicamente por la Diputación provincial a través del programa 'Granada en red' para poner en el mercado esta fruta, «estacional, delicada, difícil de comer por las pepitas y en ocasiones de un tamaño tan grande que es necesario compartir», con presentaciones distintas que inviten al consumidor a comer fruta sin todos estos 'inconvenientes', explica Juan Luis Mejías, responsable del área de alimentación del laboratorio.
El resultado ha sido pulpa de fruta congelada y envasada al vacío con todas sus propiedades y sabor, que puede mantenerse en perfectas condiciones hasta 40 días para utilizarla, posteriormente, en la elaboración de yogures, postres, cremas e incluso en coctelería.
A partir de esta pulpa, el laboratorio ha presentado como producto ya elaborado, mousse con un 80% de chirimoya, zumo, mermelada y la propia pulpa en envases individuales para tomar como fruta sin las 'molestias' de la piel y las pepitas.
De media, la Costa Tropical de Granada produce unas 40.000 toneladas de chirimoyas por temporada, es decir, de septiembre a abril, aproximadamente, y según se presente la climatología. De esta producción, casi un 10% de los frutos tienen un reducido tamaño no apto para la venta convencional, pequeñas marcas o deformaciones, o, simplemente, forman parte de una producción excedentaria que el mercado no puede asumir. Este porcentaje es el que sería destinado a su transformación en los productos de cuarta gama.
Salida para las que sobran
Además de los beneficios para los agricultores que encontrarían un sector al que destinar los frutos que no consiguen el calibre adecuado para su venta al consumidor, Antonio Vicente Sánchez, presidente del Consejo Regulador de la Chirimoya de la Costa Tropical de Granada, encuentra otra ventaja en esta nueva industria ya que «la salida de los canales de comercialización de aquellos frutos que resulten excedentarios, ayudará a mantener los precios de los destinados al mercado».
El diputado de Promoción Económica y Empleo, Julio Bernardo, que acudió a la muestra y cata de las nuevas presentaciones de esta fruta tropical en el propio laboratorio, destacó la importancia que presenta esta nueva iniciativa «por el número de puestos de trabajo que pueden crearse en la comarca con la ubicación de una planta de transformación y el sostén para el agricultor que no tendrá que verse obligado a rebajar los precios».
Los miembros del Consejo Regulador han contactado con una empresa granadina para la instalación de una planta piloto en la comarca. «Queremos que esté funcionando en septiembre del año que viene», señaló Antonio Vicente Sánchez».