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Aspen es la frontera de María José Rienda

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Aspen es la frontera de María José Rienda

La prueba de hoy en Estados Unidos se ha convertido en imposible para ella desde 2006

28.11.09 - 02:13 -
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Doce meses atrás María José Rienda se sentía «chafada». Acababa de saber que estaría otro curso completo sin participar en la Copa del Mundo por una nueva lesión, la segunda más grave de su carrera deportiva. El ligamento cruzado de su rodilla izquierda fue incapaz de soportar la carga que le había supuesto la larga recuperación de casi dos años de la lesión anterior. 'Gritó' basta, se rompió y frenó en seco las ilusiones de la esquiadora granadina por volver a ser la que fue antes de sufrir en noviembre de 2006, en Loveland (Colorado, EE UU), la temida tríada -rotura del ligamento cruzado, lateral interno y del menisco-. Su robusta mentalidad le llevó a avanzar en el tiempo y presentir que se volvería a levantar: «Ahora sólo quiero pensar en los Juegos Olímpicos de Vancouver 2010», sostuvo entonces.
Las ilusiones han regresado y el acontecimiento olímpico canadiense está a la vuelta de un trimestre. La mente de Rienda está fija en una fecha y en una montaña: 24 de febrero y Whistler Mountain. Cuatro días antes de que Andalucía celebre su fiesta autonómica, la deportista granadina se situará en el portillón de salida de sus quintos y, seguramente, últimos Juegos Olímpicos. El eslalon gigante de Vancouver es la oportunidad final de una esquiadora que, a sus 34 años y pese a una voluntad a prueba de terribles lesiones, está ya más cerca que lejos de la retirada.
En su corazón está la espina de su decimotercer puesto en Turín'06, donde partió como la gran favorita al triunfo y donde por primera vez, sin pretenderlo, decepcionó a un país que al fin seguía sus evoluciones después de años en la élite. El evento en la mejor estación alpina de Norteamérica -según la revista Ski Magazine- es el principal objetivo de la temporada en su segundo regreso a la competición. La Copa del Mundo de gigante, en la que ha conseguido sus mayores logros hasta ahora -ganadora de seis pruebas-, pasa a un segundo plano. María José ha centrado su preparación en el encuentro olímpico y ha evitado cometer errores de experiencias pasadas. El proceso por el que pasó en su anterior recuperación le ha hecho aprender que no debe forzar para estar en la Copa del Mundo. Una condromalacia, degeneración de la superficie del cartílago rotuliano por sobrecarga de entrenamientos, complicó su regreso a las pistas después de su primera lesión en la rodilla derecha. La segunda, en la articulación izquierda, le obligó a renunciar a los pasados Campeonatos del Mundo de Val d'Isere en febrero de este año.
Su sueño
Campeona del mundo u oro olímpico. Esos han sido los mayores sueños de la esquiadora granadina a lo largo de su carrera. El sexto puesto en el gigante de Salt Lake City en 2002 es su logro más relevante en unos Juegos blancos. El noveno puesto en Sestriere'97 y en Santa Caterina'05, su mejor resultado en unos Mundiales. El anhelo sigue vivo y, por ello, no duda en ventilar sin complejos que su objetivo es coronarse campeona olímpica. Sería el gran colofón a una carrera que, a más tardar, se estirará una o dos campañas más -excluida la actual-.
«La Copa de Mundo es la que nos va a dar una referencia, las pautas para ver cómo estamos, y por supuesto, para lograr el mejor rendimiento psicológico, físico y técnico para poder luchar por una medalla», contesta María José cada vez que se le pregunta por su meta primordial esta temporada. Es consciente de que Sochi 2014, la siguiente cita olímpica, queda muy lejos en el calendario de una esquiadora que para entonces habrá dejado de serlo.
En Aspen (Colorado, EE UU), donde se celebra hoy la segunda prueba de la Copa del Mundo, iba arrancar el verdadero camino hacia la Columbia Británica para Rienda. Ya no será así. La granadina ha renunciado a correr en un lugar 'maldito' para ella. Pero no por miedo a una nueva lesión, sino porque el sistema de puntuación del circuito le puede relegar a posiciones retrasadas si no queda entre las treinta primeras. Eso para una esquiadora acostumbrada a vivir entre las diez primeras significaría perder todo el ránking de puntos acumulado -que la FIS bloquea cuando un deportista se lesiona- y casi un año de competición. Un paso atrás demasiado grande para una veterana campeona. «Ella tiene que salir en las mejores condiciones posibles y es más sensato que siga entrenando, que vuelva a competir algo más adelante y que lo haga con su nivel», declaró hace dos días el presidente de la Real Federación Española de Deportes de Invierno, Eduardo Roldán, sabedor de que María José es todavía el gran valuarte del esquí español actual.
La primera carrera del circuito mundial, disputada en Soelden (Austria) el pasado 24 de octubre, fue una simple primera toma de contacto con la competición, que no con la nieve, ya que lleva desde julio recuperando sensaciones sobre el blanco elemento. El resultado en el glaciar tirolés fue peor de lo esperado. No se clasificó para la segunda manga. Aunque eso no era lo más importante para ella, a pesar de que su espíritu competitivo le llevó a declarar que había tenido «muchos fallos técnicos» y que le hubiese gustado estar entre las treinta primeras (fue 45ª). Sin embargo, esa clasificación sí les ha llevado a ella y a su equipo técnico a razonar que aún queda un trecho más dilatado de lo premeditado para estar en cabeza. De ahí deriva la renuncia a correr hoy en Aspen.
El hecho de que un año antes reapareciera en Soelden con una decimosexta posición -séptima en la primera manga- hizo elevar el listón. Aquel regreso es la única referencia. Al tratarse de la misma pista, las sensaciones eran similares. Pero como dijo su entrenador Walter Ronconi días después de la primera carrera, «no se podía esperar que repitiera el resultado del año pasado; el año pasado llevábamos 110 días de esquí».
Su preparación ha continuado, aunque Aspen, a pesar de que ha pasado un mes, llega demasiado pronto. Tanto Ronconi como Rienda consideran que falta más entrenamiento para volver al punto de partida de hace un año. En Soelden, hace un mes, reapareció con sólo 35 días de esquí acumulado en sus piernas y, por ello, esperarán a Aare (Suecia), dónde María José habrá acumulado ya más del doble de jornadas en la nieve.
Tierra maldita
La decisión tomada es voluntaria, aunque casi obligada por las circunstancias. Aún así, este nuevo traspié en su reaparición y el hecho de tratarse de la misma estación de esquí, hace que las montañas de Colorado estén unidas irremediablemente a la vida de María José Rienda. Aspen y Loveland, macizos lejanos y casi desconocidos en España, tienen su nieve marcada por las huellas de la desgracia, surcos en los que la carrera de la mejor esquiadora española de todos los tiempos en la Copa del Mundo ha descarrilado dos veces. Sus dos rodillas están señaladas por la dureza de las pistas del noroeste de Estados Unidos, senderos donde Rienda alternó la felicidad con el llanto.
Irradió alegría el día que ganó la tercera prueba de su currículum en el circuito internacional de gigante alpino en Aspen, en 2005. Paradojas. Allí mismo iba a correr cuando la nieve de Loveland se cruzó en su rodilla derecha y 'agradeció' su visita con la tríada, sufrida durante una jornada de entrenamientos. Y en Aspen se lesionó de gravedad por segunda vez, justo cuando la granadina empezaba a remontar el vuelo y había atravesado por completo el oscuro túnel en el que le sumió la ya olvidada primera lesión. Ahora, las secuelas de aquel nuevo golpe han desaparecido, pero el tiempo no se ha detenido y el reloj ha corrido en su contra.
El bucle en el que entró su vida hace tres años, ese código aislado que se repite una y otra vez, puede desaparecer hoy. En Aspen se encuentra la frontera imaginaria que el cuerpo de Rienda no ha querido atravesar en los últimos cuatro temporadas y que ha frenando una carrera que empezaba a ser maravillosa, como la vida que ensalzaba Andrés Montes. Sus rodillas parecen responder. Hasta la fecha no han dado ningún tipo de problema y ni siquiera han aparecido amedrentadoras molestias. Si atraviesa ese límite ilusorio que se ubica en Aspen, su carrera hacia Vancouver 2010, hacia los tres minutos más importantes de su carrera deportiva, habrá comenzado. En Aare, el próximo 14 de diciembre, está ahora la respuesta.
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