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ALMERÍA - JAÉN - GRANADA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Lunes, 13 febrero 2012

Costa

La ruta de la vendimia La Contraviesa

Otoño es sinónimo de vendimia y por eso hoy recorremos la principal zona vitivinícola de la Mancomunidad de la Costa Tropical: La Contraviesa. Asistimos a una actividad secular que ofrece escenas tradicionales dignas de ver y conocer: lomas 'pintadas' de cientos de viñas multicolores; decenas de personas agachadas que recogen la uva; mulos o remolques que transitan por los caminos cargados del preciado fruto; prensas manuales o hidráulicas, estrujar de racimos en los lagares; barricas llenas, olor a mosto dulce, toneles... Es tiempo de vendimia.Un paseo por Albondón, Albuñol, Murtas, Polopos o Sorvilán para asistir a la tradicional recogida de la uva y visitar sus modernas bodegas en plena actividad

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Las tierras de Baco
Bella estampa de los trabajadores sacando as uvas en cajas de las vendimias, con Albondón de fondo. /RAFAEL GAN
Llega el otoño y la comarca de La Contraviesa entra en un periodo de frenético trabajo con la vendimia. Se trata de una importante actividad económica que se extiende por más de 5000 hectáreas en donde cada año se producen entre 6 y 7 millones de litros de vino. Muchos de ellos son esos caldos tradicionales que se siguen vendiendo por arrobas como antaño -el conocido vino costa- pero algunos agricultores embotellan y comercializan vinos de calidad bajo la denominación 'Vino de la tierra Contraviesa-Alpujarra'. Las bodegas Mayla, Los Martos o Moreno de Albondón; Bodega El Sotillo y Lorente de Albuñol; Cuatro Vientos y la bodega de Cristóbal Linares en Murtas son los representantes de las industrias legalizadas en el ámbito de la Mancomunidad de municipios de la Costa Tropical. A las que habría que añadir los excelentes vinos de Horacio Calvente, de Jete, y las bodegas de La Contraviesa de Cádiar, Cástaras, Lobras o Torvizcón.
Nos disponemos hoy, por lo tanto, a conocer esta cultura del vino, de auge en la provincia de Granada, en una ruta que engloba elementos paisajísticos, históricos, culturales y, cómo no, gastronómicos. Nuestra ruta es en coche -el todo terreno puede ayudarnos a llegar a alguna cortijada más aislada- y cualquier itinerario por La Contraviesa es válido, ya nos dirijamos hacia Sorvilán, ascendamos por Polopos en dirección a Haza del Lino y Alfornón o, nuestra opción, iniciar el camino en Albuñol para subir, por la carretera A-345, hacia Albondón y Murtas. Es éste un recorrido ideal para estas fechas otoñales ya que la vendimia se desarrolla a lo largo de varias semanas en función del estado de la uva en cada pago que depende mucho de la altitud en que éste se encuentre, de la cota 0 a la 1300.
Y es que, en efecto, en una zona tan amplia como La Contraviesa, este proceso manual es lento y abarca más de dos meses cada año. Y así, por ejemplo, a fecha de hoy ya se ha vendimiado en casi todo el municipio de Albuñol y en su emblemático Cerro del Gato, a 800 metros de desnivel, en donde el visitante puede conocer la interesante bodega de Miguel Lorente. La vendimia 'va' pues, podría decirse, por la cota 900 y sigue subiendo.
Variedades
En el recorrido que enlaza Albondón con Cádiar o Murtas -el cruce de la Venta del Empalme separa los itinerarios- el visitante encontrará la misma imagen a ambos lados de la carretera, en viñas cercanas o en la infinidad de cortijadas a derecha e izquierda del vial. Son figuras encorvadas sobre un terreno pedregoso y empinado por lo general. Con ropa de faena y navaja o tijera en mano, van llenando cubos de plástico con la uva recién cortada de los 'liños'. Cepas de diferentes variedades nacionales -tempranillo, garnacha, montúa, blanco vijiriega, la uva autóctona- o francesas muy apreciadas como cabernet, syrah, merlot... «Aquí cuantas más manos haya, mejor; hoy te vienes a mi finca y mañana nos ponemos con tu vendimia», explica Pepe Sánchez quien ha adelantado un poco su cosecha debido a las últimas tormentas en Albondón.
Y es que ésta es una actividad familiar, casi un acto social pues durante la vendimia hay comidas de hermandad, chateo, trabajo sí pero también degustación de los placeres de Baco. Caso diferente es el de las bodegas oficiales que invierten decenas de peonadas, tienen distintas parcelas repartidas por la zona, vendimian con criterios enológicos... Pues el panorama vitivinícola de la Contraviesa está marcado por esta profunda dualidad entre tradición y modernidad, saber familiar y cultura enológica. Ambas realidades son interesantes -a veces coincidentes- y el visitante debe conocer la vendimia 'de toda la vida' pero también acercarse a las bodegas industriales para aprender cómo funcionan las más modernas instalaciones: despalilladora automática, equipamientos para la fermentación controlada, sistema de bazuqueo con gas inerte, depósitos de acero inoxidable,...
Eso sí, en ambos casos se ha de echar pie a tierra para ver de cerca todo el proceso y, con permiso de los protagonistas, fotografiarlo, entrando en las bodegas, situadas en pueblos como Polopos o Sorvilán o en los cortijos rurales. Que en general, y a pesar del intenso trabajo, seremos bien recibidos por unos agricultores interesados en dar a conocer y, claro, vender sus vinos. Una buena propuesta -hay tantas como zonas- es dejar el coche en la A-345 y bajar entre las viñas a las bodegas. Los Peinados, Los Martos, Los Lorenzos, Los Vargas, Los Morenos o Los Cózares son sólo algunas de estas cortijadas de Albondón, perfectamente señalizadas, que merecen nuestra atención. No nos extrañe pues cruzarnos en el camino con algún mulo, remolques e incluso dúmpers que sacan la uva hasta la pista más cercana y van y vienen de los lagares en donde se realiza el pisado. Por lo general ya en prensas eléctricas pero aún hoy en los antiguos artilugios manuales que hay que apretar para que baje 'el sombrero'. Así es cómo lo hace Pepe para sacar unas 80 arrobas -16 litros cada una- de buen vino natural, ecológico. Un apretón más y el azucarado mosto va saliendo, camino de la bodega, mientras cae la tarde sobre los pueblos de La Contraviesa en plena vendimia. ¡Ahora sólo queda esperar un par de meses!
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