Atrás quedaron los larguísimos días de sol, playa y propósitos veraniegos. La llegada del otoño invita a buscar una alternativa para ocupar el tiempo libre. Y lejos de los tradicionales gimnasios, donde sólo se cultiva lo físico, existen otras posibilidades para dar al cuerpo y también a la mente el cuidado que se merece. ¿Cuáles? Una de las que está arrasando son las escuelas de bikram yoga. Conocido también como 'hot yoga', por practicarse en una sala a 40 grados de temperatura, se presenta como una buena manera para encontrar el equilibrio entre el cuerpo y el alma. La meditación se convierte así en el punto de apoyo para esta nueva forma de deporte espiritual.
Durante 90 minutos se realiza un programa de entrenamiento compuesto por 26 posturas, llamadas asanas, y 2 ejercicios de respiración o pranayamas. Cada posición trata los diferentes sistemas del cuerpo incluyendo el digestivo, respiratorio, circulatorio, esquelético, muscular y nervioso. Se trabaja de manera sinérgica y acumulativa, es decir, se calientan y estimulan los músculos para la siguiente postura. De este modo, se fortalecen ligamentos y articulaciones específicas, además de órganos internos, glándulas y nervios, impulsando sangre oxigenada a todo el cuerpo y restaurándolo.
El 'hot yoga' llegó a España en 2003 cuando Lucía Kelley, americana y reconocida especialista en bikram, abrió la primera escuela en la madrileña calle Divino Pastor. Por ahora, sólo se puede practicar en Madrid, Barcelona e Ibiza, porque su creador, el indio Bikram Choudhury, no tiene pensado abrir otras escuelas en la península de momento, explica Kelley.
El calor como canalizador
El calor combinado con la secuencia de movimientos es lo que convierte a este tipo de yoga en algo especial. La temperatura a la que se encuentra la sala donde se practica elimina el posible trauma del estiramiento, cura y previene lesiones. El sudor, además, ayuda a eliminar las toxinas y según la especialista en bikram «proporciona un brillo espectacular en todo el cuerpo».
Los profesores de esta técnica afirman que entre sus múltiples beneficios está la mejoría de la postura corporal y la alineación de la espina dorsal; el alivio de los dolores de espalda y de cabeza; el desarrollo de la fuerza y flexibilidad; la disminución del riesgo de lesiones; el fortalecimiento de articulaciones y de los músculos que hay alrededor de ellas; la mejoría del sistema inmunológico; el aumento de la circulación de la sangre; la pérdida de peso; la eliminación de toxinas al sudar con el calor; la reducción del estrés; y la obtención de una sensación general de paz y bienestar.
Para lograr mejoría en cualquiera de estas afecciones (obesidad, estrés, dolor de espalda...) se recomienda practicar el bikram al menos tres veces por semana, aunque se puede hacer diariamente. En cada clase lo ideal es que haya 25 personas, pero según la especialista «hay salas en EE UU en las que participan más de un centenar».
Desde la India
Bikram Choudhury, su precursor, aprendió las posturas del 'Hatha Yoga' en su India natal, a los 3 años. Enseguida se convirtió en un campeón del yoga. A los 20 se lesionó gravemente levantando pesas y con la ayuda de su gurú, creó un sistema propio de 26 posturas, consiguiendo rehabilitarse por completo.
En un proyecto de la Universidad de Tokio, patrocinado por las Naciones Unidas, Bikram Choudhury demostró que el yoga ayudaba a regenerar los tejidos y curar enfermedades crónicas. Perfeccionó su sistema al combinar medicina oriental y occidental y logró que fuese apto para cualquier edad y nivel físico. Es por eso que este deporte está recomendado para gente de todas las edades. Según Kelley lo practican personas desde los 18 a los 65 años, muchas con osteoporosis, diabetes o problemas musculares. Según Lucía Kelley también es muy común que acudan «atletas o bailarines para fortalecer sus articulaciones», así como hombres y mujeres que desean sentirse bien física y mentalmente y proyectar esa calma interior en sus quehaceres diarios.