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24.08.09 -

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Festimed, las dos orillas
Mara Aranda, en plena actuación./ J. J. G.
En la madrugada de ayer finalizó con un considerable lleno la segunda edición del Festimed, la última de las citas que conforman la Red de Festivales que todos los meses de agosto saca a pasear la Diputación. De los tres realizados este año, el de Torrenueva tiene todos los argumentos para crecer hasta ser una muestra de tamaño incluso nacional, ya que no tiene competencia. La triste paradoja es que se celebran las culturas mediterráneas en uno de los puntos de llegada más comunes de la emigración desde la otra orilla.
Ente las actividades paralelas se inauguró también una exposición de fotografía documentada colgada en las antiguas escuelas bajo la denominación de 'Palestina, entre el asedio y la esperanza', que estará abierta hasta mediados de septiembre. Actividad que con la muestra de arte y gastronomía gestionada por la asociación Al Quds han tenido una recepción importante: agotaron toda la artesanía y los pasteles y fueron los triunfadores de las dos noches por aclamación popular.
Extraordinaria voz
La gran Mara Aranda, la heredera de María del Mar Bonet, abrió el segundo de los conciertos del Festimed con su extraordinaria voz, en ocasiones más cerca del misterio de las búlgaras que de las levantinas y nada de las propias de su Sevilla natal. Portavoz de tradiciones de todo tipo (canta en seis grupos a la vez), Aranda posee además de una garganta con un metal enraizado, también una gestualidad imantada y unas dotes didácticas muy de agradecer cuando todo está cantado en valenciano.
La noche la cerró la orquesta Chekkara con su espectáculo de flamenco andalusí que establece brillantemente ese puente tan proyectado y nunca hasta ahora realizado más que simbólicamente entre las dos orillas continentales, esas que están también tan cerca y tan lejos que muchos se han dejado la vida por alcanzar la de enfrente. La música de la Chekkara hacía volver la vista hacia el sur.
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