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El Puerto de Motril llevaba ya algún tiempo sin mirar a la cara a su drama cotidiano. Las últimas pateras con solo hombres a bordo habían adormilado los sentidos. Habían pasado tristemente inadvertidas. Pero ayer una zodiac cargada de vidas pequeñas y de madres sufridoras volvió a despertar la empatía del primer mundo con sus obligados visitantes.
Todos los que por su profesión o por su vocación estuvieron ayer en el desembarco de la patera localizada cerca de Alborán, vivieron momentos cargados de emotividad provocados por miradas, por gestos, por el llanto de los niños.
La embarcación fue localizada por la mañana por un mercante. En ella viajaban 23 mujeres, una de ellas embarazada, 14 hombres y cuatro niños de corta edad -entre los 2 y los 5 años-. Familias enteras jugándose la vida en alta mar. Excepto una chica que presentaba quemaduras en distintas partes del cuerpo, el resto se encontraba bien de salud.
Maniobra difícil
Los inmigrantes estaban muy nerviosos cuando fueron localizados, lo que motivó una maniobra de rescate muy complicada por parte de los miembros de la embarcación Salvamar Hamal de Salvamento Marítimo, que iban acompañados por el Servicio Marítimo de la Guardia Civil.
La llegada al Puerto se produjo sobre las tres de la tarde, y todos recibieron una primera atención médica y alimenticia por parte de los voluntarios de la Cruz Roja.
El desembarco fue duro. Cansados, abatidos, los rostros eran de pena y resignación y al entrar a las dependencias de Cruz Roja, las mujeres buscaron un lugar en el que tenderse para asimilar el cansancio de la travesía y lo que ésta conlleva.
Los niños rompieron a llorar al ser separados de sus padres cuando los agentes les ayudaron a bajar de la Salvamar Hamal. Uno de los guardias civiles se emocionó cuando recibió las palabras de agradecimiento por parte de una madre, que vio ya a su bebé a salvo.
El asfalto abrasaba los pies descalzos y sus ilusiones mientras los voluntarios de Cruz Roja se afanaban en refrescarlos. El sueño había acabado para ellos. Los niños estaban a salvo.
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