El pasado sábado volvió a producirse una situación similar a la ocurrida en Cortijo del Conde durante la actuación, hace algunos años, de la cantante Rosa: el recinto ferial se colmató de público y vehículos hasta el punto de que algunos conductores recibieron, en plena caravana, el anuncio de que no se podía continuar en dirección Puntalón. Un llenazo casi histórico que, sin embargo, en nada traduce un fervor de la población motrileña por su enclave ferial.
Los casi cien mil metros cuadrados del Cortijo del Conde, fueron utilizados como recinto ferial ya en 1995. Desde ese mismo año se marcó el definitivo alejamiento físico y 'emocional' de los motrileños con su feria.
La feria es enorme, inmensa; pero en Motril todo el mundo coincide en que en ella no se ve representada la sociedad local y que la gente ha perdido la costumbre de vivir su feria; por el contrario, la 'visitan' esporádicamente, todo lo contrario que la Feria de día.
El equipo de gobierno -con el apoyo del PSOE- decidió en mayo pasado que el actual ferial de Motril es la mejor zona posible -en las afueras de la ciudad pero muy bien comunicada por la futura autovía- para ubicar el gran centro comercial y de ocio que demandan los habitantes de la Costa Tropical, por lo que el enclave físico de las fiestas habrá que llevárselo a otra parte.
Y el 'dónde' lo decidirán los propios motrileños. El alcalde, Carlos Rojas, anunciaba en esa fecha que realizará una consulta popular para que sean los vecinos los que opinen, aunque aún hay que concretar la fórmula.
«Quizá un referéndum sea demasiado oneroso para los motrileños. Estudiaremos cómo y cuando llegue el momento lo haremos bien», garantizó Rojas. Pero al alcalde ya le han tomado la palabra los ciudadanos, los feriantes y los caseteros.
Todos dan por hecho que le ha llegado el fin al recinto ferial y ahora lo quieren es que la opción se decida pronto y se cambie cuanto antes. Solo el concejal de Fiestas, Nicolás Navarro, se ha aventurado a señalar una posible fecha, la del verano de 2011, añadiendo que su opinión está clara y así se lo ha anunciado a los caseteros: «que hay que hacer un buen trabajo de diseño del nuevo ferial; que sea un espacio multiusos y atractivo».
Para el edil de Fiestas, la disposición de los caseteros es «muy buena, sobre todo porque estamos intentando subsanar los fallos que se cometieron al concebir el actual ferial». Navarro no elude algo que ya se da por sentado: los motrileños se decantan ya abiertamente por los terrenos ubicados bajo la Alcoholera, que supondrían la vuelta del ferial a las mismas puertas del casco urbano, como así fue durante años. Desde la oposición, los representantes socialistas dicen estar de acuerdo en que ha llegado la hora de cambiar de sitio; de hecho, el portavoz municipal Manuel García Albarral lo expresaba abiertamente durante las recientes fiestas: «Lo que es lógico y normal es que el actual Cortijo del Conde sea un gran centro de ocio que genere riqueza para la ciudad y que la feria, y lo digo de verdad, se vuelva lo más cerca posible a la ciudad pues así el ciudadano se involucrará más en sus fiestas», decía.
Por su parte, la secretaria de los socialistas locales, Flor Almón, lo ve así... «Hay que buscar un sitio que conjugue la cercanía a la ciudad con las mínimas molestias al vecindario, pero lo cierto es que el actual ferial viene sufriendo en los últimos años un evidente bajón y la lejanía es un handicap».
Caseteros
Los caseteros que, a priori, recibieron concesiones de varios años cuando se estrenó el ferial, han contemplado como la afluencia de motrileños al recinto ha ido menguando hasta extremos ya insostenibles. Casetas de obra fijas, algunas con quinientos metros de superficie, son totalmente inviables en nuestros días y han supuesto blindar el ferial a la participación de empresas, colectivos y peñas cuya participación marcó desde siempre la feria de Motril.
Así se ha llegado a una conclusión con los caseteros, y es que las casetas serán prefabricadas, estacionales y que permitan un mayor dinamismo del ferial y no que éste se repita año tras año.
Precisamente, el responsable de una de las casetas más señeras del ferial, la de Katena, comparte esta opinión: «Tenemos ahora una oportunidad de oro para convertir el ferial en un espacio atractivo, que tenga un tirón popular increíble», afirma José Molina Tirado.
Otra de las casetas veteranas (con más de treinta años) es la de 'La Olla', cuyos miembros también llevan años demandando la jubilación del Cortijo del Conde... «Estas casetas tan grandes no deben existir en el nuevo ferial, allí tienen que tener oportunidad de estar presentes todos los colectivos de Motril», dice Pepe Nadal, quien además asocia el éxito de cualquier fiesta motrileña a algo tan simple como que «puedas ir andando».
El nuevo lugar debería permitir, al menos, la ubicación de una treintena de casetas y un número similar de atracciones mecánicas al que se instalan en el actual, pero facilitando que vuelvan las más grandes y espectaculares.
Lo que está claro es que la cuenta atrás ha empezado y todos los sectores implicados en la feria están dispuestos a corear, al unísono, los números.
Las mejores ferias
Manuel Domínguez García, colaboró activamente en el cambio del ferial que se produjo en el verano de 1981 y que concluyó con la inauguración del 'Cercado de la Virgen', donde se desarrollaron las mejores ferias de la historia de la ciudad.
El historiador, que años después fuese concejal de Cultura, también da su opinión considerando que es un elemento positivo que se abra el debate y más positivo aún que se decida traer de nuevo el ferial a la ciudad, «pues se dará la oportunidad a todos los motrileños de ser parte de su feria. Hay que integrar de nuevo la fiesta en la ciudad, algo que se ha perdido casi totalmente».
Otro de los sectores que ya se ha expresado, en torno al cambio, es la Asociación de Comerciantes de Motril, cuyo presidente Manuel Molina no vacila en su opinión de que la ubicación, y así se lo he dicho al alcalde, es el terreno situado bajo la piscina. Molina argumenta, además, el hecho de que se aliviará considerablemente el problema del uso del vehículo ya que los ciudadanos acudirán a pie a la nueva feria. Claro que, para los comerciantes, se abrirá entonces otro debate 'tangencial' una vez el ferial esté prácticamente en la ciudad. ¿Qué pasará entonces con la Feria de día?. Pero esa será, a buen seguro, otra historia.