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Granada

ATERRIZAJE FORZOSO EN LA A-44

Un joven de Almería toma tierra en la Carretera de la Costa al sufrir un fallo el motor de su avioneta
06.07.09 - 08:47 -

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«Un piloto de Iberia ha parado y me ha felicitado por el aterrizaje en la autovía»
INCREÍBLE. El aparto tomó tierra sin que se produjeran heridos ni daños materiales. / ALFREDO AGUILAR
«Mayday, mayday, mayday». Como mandan los manuales, Ramón Suárez transmitió por radio la llamada de auxilio internacional. «Mayday, mayday, mayday». La avioneta que pilotaba estaba lanzando señales inquietantes y él había llegado a la conclusión de que no le quedaba otra que tomar tierra. El motor tosía y podía pararse en cualquier momento. Pero abajo no había ningún aeropuerto. Sólo campos amarillos de cereal y la autovía de la Costa Tropical, una de las carreteras con mayor intensidad de tráfico de la provincia de Granada. Ramón, almeriense de 38 años y con sólo 80 horas de vuelo, se decantó en un primer momento por aterrizar en un sembrado. Era la alternativa menos arriesgada.
Ramón y la joven que le acompañaba tragaron saliva y... Pero el piloto bisoño cambió de criterio. Vio un espacio en el asfalto y dirigió el aparato hacia él. Sobrevolaba el término municipal de la localidad de El Padul, a unos 30 kilómetros de la capital granadina. Eran las cinco de la tarde de ayer, un domingo plácido –hasta ese momento–y caluroso. «El motor empezó a fallar... No sé si ha sido algo de la culata. El caso es que tenía que aterrizar. Pensaba hacerlo en el campo, pero vi un hueco en la autovía y me decidí. Un coche circulaba delante, pero estaba lo suficientemente lejos como para que no hubiera problemas. Y los que venían detrás me veían perfectamente, así que bajé», declaró ayer a IDEAL en el arcén de la carretera, junto al Cessna 152 del Real Aero Club de Granada que le había traído desde Almería hasta la provincia de Granada... y la fama nacional.
Ramón no parecía asustado. «No, la verdad es que he estado tranquilo en todo momento», confesaba con una sonrisa intermitente. Su acompañante, en cambio, lo había pasado peor y se recuperaba del mal trago en el interior de un coche de la Guardia Civil, que, junto a efectivos de Protección Civil, acudieron de inmediato al lugar de los hechos.
A pesar de su amplia experiencia, ningún miembro de los equipos de rescate había visto nada igual. «Un aterrizaje e una autovía es algo excepcional. No sé si en España habrá ocurrido algo parecido alguna vez, pero en Granada creo que no. La verdad es que el piloto ha estado muy bien», reconocía el jefe de Protección Civil de la provincia, Manuel Navajas.
Es cierto. Lo que hizo ayer Ramón Suárez no fue un juego de niños. Pese a su todavía incipiente formación como piloto, ‘arrimó’ el avión todo lo que pudo a una salida de la autovía –a la altura de El Padul y en dirección a Jaén–, una maniobra que requiere enormes dosis de pericia. Luego fue arrastrado hasta el arcén para evitar accidentes. «La gente que iba en los coches nos miraba alucinada. Normal», recordó Ramón.
Escalofriante
Lo más escalofriante es que el aparato quedó a escasos metros de unos cables aéreos. Ramón también tuvo en cuenta ese obstáculo a la hora de ‘encajar’ la avioneta. Hizo exactamente lo que debía para que no hubiera ninguna desgracia. Así fue. Nadie resulto herido. Ni él ni su acompañante ni los conductores que circulaban por la Autovía de Motril. Increíble.
No son elogios gratuitos. Un experto de máximo nivel, que casualmente circulaba por la autovía de la Costa, se detuvo y felicitó a Ramón por su hazaña. «Era un piloto de Iberia y jefe de operaciones de esa compañía. Me ha dicho que él no habría sido capaz de haber aterrizado el avión donde yo lo he aterrizado», explicaba sin poder disimular su orgullo. Ramón guardaba en el bolsillo de su camisa la tarjeta con el nombre y el teléfono del asombrado alto cargo de Iberia. «Me ha comentado que me llamará y tal», contó el afortunado piloto almeriense.
Ramón, que tiene una empresa de transportes, piensa seguir preparándose para, en un futuro no muy lejano, colocarse los galones de ‘comandante’ de un avión comercial. «Aprobé el teórico en Granada, pero lo escuela en la que me preparé quebró y me olvidé del tema... Luego volví animarme y ya no pude dejarlo».
Su sueño es ponerse a los mandos de un ‘Airbus’ o un ‘Boeing’ cuanto antes. Ayer demostró que tiene el temple necesario para lograrlo.
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