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Loja

Granada: Las distancias rotas

Los granadinos han establecido particulares relaciones con sus carreteras por el retraso acumulado en todos estos años. Estas son algunas de las historias que han ido dejando en el asfalto y que con la llegada del progreso ya nunca volverán
03.08.09 - 09:52 -

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Loja encontró su varita mágica en su ubicación entre Granada y Málaga. La endulzó con sus roscos y la agilizó con su Redonda para que el tráfico no pasara por el centro de la ciudad.
Sin un puente en condiciones sobre el Genil que uniera las dos orillas y que de paso acercara la estación del ferrocarril, todavía en buen uso, para el gozo de los vecinos, sí disfrutaba de ‘El Corto’ a plena potencia.
Un ferrocarril así llamado que en los viejos tiempos fumaba su locomotora como en pipa y unía Loja con Granada en una hora de rigor. Sin atascos y sin complicaciones, los lojeños podían considerarse unos privilegiados gracias a ‘El Corto’ en comparación con los sufridos granadinos del resto de la provincia.
Fue ‘El Corto’ una verdadera locomotora que ayudó a que Loja cambiara para siempre. La carretera, sin embargo, mantenía hechuras asaz napoleónicas, como las de la vecina Guadix: «Hasta tal punto, que en el autobús todo el mundo temía las ‘montañas rusas’ de Láchar, que también les decíamos ‘subeybajas’». Tal era así, cuenta Jorge, que ‘El Corto’ fue la salvación.
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