Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Guadix

Granada: Las distancias rotas

Los granadinos han establecido particulares relaciones con sus carreteras por el retraso acumulado en todos estos años. Estas son algunas de las historias que han ido dejando en el asfalto y que con la llegada del progreso ya nunca volverán
14.06.09 - 10:57 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
La Venta del Molinillo es un lugar mágico. Créanme. Lo era y lo es. Tras los caracolillos de Gor si venías de Baza o las cuestas que remontaban la Hoya de Guadix la venta mediaba el camino y la parada sanaba cuerpos y almas con agua fresca, cerveza fría y tapas de jamón.
Luego, cuesta abajo, más curvas y que fuera lo que Dios quisiera. Alfredo Jiménez Madrid nació por estos pagos hace algo más de cincuenta años. Señala su escuela, frente a la Venta, ya en semiruina y con carteles de ‘Se vende’, «que se llenaba con todos los críos de los veinte cortijos que habíamos».
Cuenta que «como pasaba un coche a la hora usaban la carretera como campo de fútbol y cuando llegaba el autobús retrasado y descompuestos los viajeros «se decidía pasar la noche en la Venta del Molinillo, a la lumbre y en silencio, para retomar el viaje cuando la amanecida».
Muchas parturientas parieron en la Venta del Molinillo camino de Granada. «Se reservaba para ello la casa de los peones», todavía intacta, hace memoria mientras acaricia a uno de los burros que cruzan la carretera lánguida con paso acompasado, igual que la Autedia en blanco y negro.
Se nota que Alfredo fue feliz en este lugar húmedo, fresco y frondoso en un soleado día de primavera. El río baja con agua, los árboles esplendorean y al fondo hay casas recién construidas que se disimulan en el fondo del valle.
La morada del Santo Manuel, ya fallecido y enterrado en Huétor Santillán, ofrece el contrapunto al vestigio del pasado. «La puerta de su casa está siempre abierta». Igual que entonces, en los viejos tiempos, ocurría con la puerta de la Venta del Molinillo.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Videos de ideal.es
más videos [+]
ideal.es
Vocento
SarenetRSS