«Soy plenamente consciente de lo esperado que ha sido este momento y de la importancia que tiene para los granadinos, jienenses, para los andaluces en general y para todos los que hemos sufrido los atascos». Así de concienciado y de metido en la piel de los granadinos llegó ayer el ministro de Fomento José Blanco a cortar la histórica cinta del tramo Ízbor-Vélez, que permite -después de 13 años de obras y 20 de espera- la apertura completa de la autovía A-44, que une Granada y su Costa. El ministro hasta reconoció que los granadinos han tenido que esperar demasiado tiempo esta autovía. «Pero nunca es tarde si la dicha es buena», consoló.
En un acto con ambiente festivo -después de tantos años de espera ninguna autoridad provincial ni andaluza quiso perderse el anhelado momento- Blanco se metió a la Costa en el bolsillo al anunciar, por sorpresa, que va a proponer que la A-44, actual Autovía de Sierra Nevada, pase a llamarse Autovía de la Costa Tropical. Una vieja reivindicación de la comarca que todos los asistentes recibieron con aplausos, interrumpiendo el discurso del ministro. «No sabía que era tan importante el cambio de nombre», bromeó Blanco.
«A precio de AVE»
«Es una enorme satisfacción para el ministerio de Fomento y para mí que la primera intervención que realizo en Andalucía sea aquí», insistió Blanco, que hizo «todo lo posible» por no perderse «el fin de un proyecto muy ambicioso y no exento de complicaciones, que ha llevado mucho tiempo y esfuerzo, como todos los grandes desafíos».
Recordó así las grandes complicaciones geotécnicas que convierten los kilómetros de este tramo Ízbor-Vélez en los más caros de España y las dificultades de la titánica obra con seis viaductos tan complejos como espectaculares, de los que el de la presa de Rules se lleva la palma. En los 10 kilómetros del tramo, Fomento ha invertido más de 142 millones de euros, con lo que el kilómetro sale a más de 14 millones de euros, un dato que el ministro equiparó con el del coste medio del kilómetro en la línea de alta velocidad (el kilómetro del AVE entre Madrid y Barcelona salió a 13,5 millones). Blanco dijo así a los granadinos que tienen una autovía «a precio de AVE».
El ministro se mostró también plenamente sabedor de lo que significa esta obra para la Costa y Granada por las posibilidades de «movilidad y desarrollo turístico» que abre, porque acerca a granadinos y jienenses a la playa y para dar mayores oportunidades a la salida de productos de la comarca, especialmente a las mercancías del Puerto motrileño.
Con la conexión completa entre Granada y Bailén «a partir de hoy se acabaron los atascos hacia la Costa», señaló Blanco, que consideró tan importante como la reducción del tiempo de viaje «la mayor seguridad vial para los pasajeros». «Hoy culminamos una obra que marcará un antes y un después, que supondrá el disfrute de la Costa con la seguridad y comodidad de una autovía sin atascos, ni retenciones ni desvíos por la Alpujarra», sentenció Blanco.
Seguir avanzando
«Hoy hemos acercado la playa a Granada y mañana les aseguro que seguiremos avanzando con fuerza y determinación con el propósito de dotar a una sociedad moderna como la andaluza de todas las infraestructuras necesarias para su desarrollo y su crecimiento, y además lo vamos a hacer en concertación con los ayuntamientos y con la Junta de Andalucía», agregó. Por su parte, la consejera de Obras Públicas, Rosa Aguilar, que acompañó al ministro en la inauguración, destacó que la puesta en marcha de la autovía «acerca Granada a su Costa y toda Andalucía al litoral granadino».
Y sin necesidad siquiera de que los periodistas le preguntaran, Blanco trajo también tres anuncios importantes sobre la Autovía del Mediterráneo, la A-7, que atraviesa la Costa granadina y en la que ahora se centran todas las miradas.
La A-7, en 2011
El más importante es que los tramos de A-7 que atraviesan la Costa granadina -los únicos que faltan de la autovía de mayor longitud, la Algeciras-Barcelona- estarán acabados en esta legislatura. O sea, en 2011, con lo que -si no hay sobresaltos- al propio Blanco le dará tiempo a inaugurarlos.
La segunda buena noticia, ésta más a corto plazo, es que el tramo de la A-7 entre La Herradura y Taramay, de vital importancia ya que permitirá sortear todo el municipio de Almuñécar por autovía y evitará los atascos de los semáforos, se pondrá en servicio a finales del próximo mes de julio.
Y por último, Blanco anunció que el centro de control de túneles que se construye en el enlace de La Herradura, con una inversión de más de 12 millones de euros y que gestionará todos los túneles situados en la A-7 y la N-340 entre los límites de las provincia de Granada y Málaga y el cruce con la A-44 funcionará en septiembre. El ministro no quiso marcharse sin agradecer a todas las empresas públicas y privadas que han trabajado para hacer realidad la apertura de la autovía. «Es un éxito de todos y para todos», sentenció.