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ALMERÍA - JAÉN - GRANADA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Granada

GRANADA

La inauguración hoy del último tramo de la A-44 recorta distancias entre la capital y Motril, que tras 20 años de tramitaciones y obras al fin quedan unidas por autovía y en menos de 40 minutos

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Los tres puentes construidos en Ízbor, el primero en 1860 y el último el que se inaugura hoy. /RAMÓN L. PÉREZ
Justo a los pies de los molinos de viento de Lanjarón comienza el tramo de la A-44 que llega hasta Vélez, el que inaugurará esta tarde el ministro de Fomento, José Blanco. Es el último que queda por abrir desde que en 1994 empezaran las obras de la autovía entre Bailén y Motril. Las promesas fueron mucho antes.
Una grúa se afana en desmontar uno de los enormes ventiladores, que tienen más de gigantes que de molinos: «Ése es el aire acondicionado, lo pusimos cuando empezamos a trabajar y ya lo hemos dejado puesto», ironiza señalando las destartaladas aspas uno de los profesionales que se ha llevado seis años dándole forma a estos 10 kilómetros de carretera, desde que en abril de 2003 se colocara la primera piedra del tramo que discurre entre Ízbor y Vélez de Benaudalla.
En la glorieta de incorporación han montado un singular reloj de sol que marca las cuatro. Hay que sumarle otras dos horas -que así se calcula el tiempo solar- y resultan las seis. Añadidos los 15 minutos de retraso -el sol no es suizo-, tenemos que son las seis y cuarto de la tarde.
Hoy, a esa misma hora, ya será posible viajar entre Granada y Motril por autovía. Así se ha planeado la inauguración:
Pasada la presa de Rules han montado una carpa para la histórica ocasión. Desde aquí y a través de una rampa el ministro José Blanco accederá a la calzada y cortará la cinta a las 16.30. Después recorrerá el tramo. Al terminar el acto oficial la Guardia Civil despejará la zona y verificará que todo está correcto. Entonces quedará abierta al fin la A-44.
El reloj de sol volverá a marcar otra vez en su particular lenguaje las cuatro.
Tres viaductos
Plantados en la carretera, a la altura de Ízbor, se contempla al fondo el agua de Rules y -escalonados- tres puentes. Entre ellos hay siglo y medio de distancia.
El primero es el viaducto que se hiciera en la época de Isabel II, en torno a 1860. Es por el que se pasa -hasta hoy- cuando colocan los conos y que habitualmente sólo se utiliza para acceder a Ízbor y Los Acebuches. En medio, el puente de hierro de la N-323, que se inauguró el 24 de agosto de 1990. El trazado de ambos es prácticamente paralelo. Puestos a exagerar, como si se hubiera estado bajando a la Costa como se hacía en el siglo XIX.
El último de los tres es el puente de Ízbor que se abrirá hoy, de 925 metros de longitud. La carretera, en forma de 'uve', permite observar la complejidad del trazado en perspectiva: desde esta misma curva se aprecian cuatro viaductos. En los diez kilómetros del tramo hay hasta seis, la tercera parte del recorrido. La distancia al suelo viene a ser de unos 70 metros.
El que más problemas ha dado de todos los puentes ha sido el viaducto de Rules, el que se dobló en la primavera de 2006 y que ha motivado el último retraso de la autovía.
A la entrada han colocado un monumento bautizado como 'Columnas de agua': dos olas en serpentina que se alzan en vertical y que reciben al viajero antes de pasar por los 585 metros de esta infraestructura que se alza en el aire y que también en sí misma se considera un monumento. Hasta el punto de que en la vieja carretera han construido justo en frente un mirador para que pueda contemplarse.
Este medio kilómetro es el que impidió que la A-44 se abriese entera el verano pasado. A cambio, el Gobierno habilitó una pequeña variante de dos kilómetros para sortear el puente y poder utilizar el recorrido que ya estaba acabado hasta Motril. Este 'bypass' seguirá siendo útil todavía para quienes se incorporen a la autovía desde la Alpujarra.
Se acortan distancias
Cuando el ministro de Fomento corte hoy la cinta se acabará de escribir la larga historia de la Bailén-Motril. Aún quedará la A-7, que es la que llevará por autovía hasta Almuñécar, por un lado, o hasta Castell y Almería, por otro.
En cualquier caso, desde hoy se acortan las distancias entre la capital y la Costa. Lo hacen físicamente. Mientras que en la Circunvalación, a la salida de Granada, una señal indica que Motril queda a 73 kilómetros por la carretera de toda la vida -según el punto que se tome como referencia-; a la llegada a la Costa, en sentido inverso, la capital dista a 58 kilómetros. No es magia, sencillamente, el trazado es diferente.
Al ahorro en metros hay que sumar además lo que se gana en tiempo. Cruzar la A-44 desde la salida de Recogidas hasta la rotonda de llegada a Motril -incluido el tramo que se estrena hoy- supuso ayer a las cinco y media de la tarde 38 minutos. Y hay que descontar algunos desvíos e incorporaciones obligadas porque aún se estaban ultimando los detalles. La vuelta, por la antigua N-323, costó un cuarto de hora más.
Pero sobre todo el cambio más sustancial será la comodidad y la seguridad de viajar en dos carriles y sin tener que bordear la presa de Rules, como sucedía desde el verano pasado.
La capital y la Costa -en ambos sentidos- estarán desde hoy algo más cerca. Cuando el sol apunte a las cuatro en el reloj de la rotonda de Ízbor.
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