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ALMERÍA - JAÉN - GRANADA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 12 febrero 2012

Costa

COSTA

Buzos profesionales realizan un 'barrido' submarino en Calahonda, en el marco de las Jornadas 'Naturaleza y Playa', para concienciar a los bañistas de la importancia de no arrojar basura al mar

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Las playas, los acantilados, los fondos. . Son el gran patrimonio del litoral granadino, que no siempre cuidan los mismos que lo disfrutan. Ayer, mientras que en toda la longitud de la hermosa bahía de Calahonda se daban un chapuzón los primeros bañistas de la temporada -aprovechando un día totalmente veraniego-, un grupo de treinta 'locos' se dedicaba a limpiar la basura que aún muchos incívicos, sin ningún tipo de pudor ni respeto al medioambiente, arroja al mar y queda en su fondo.
'Locos' vestidos de neopreno, con máscaras y botellas de oxígeno que ayer representaban la conciencia perdida de bañistas, pescadores, propietarios de barcas, domingueros y que en poco más de dos horas rescataron del fondo una cantidad de porquería suficiente para dañar el cada vez más menguado ecosistema litoral.
Son los buzos de la escuela de buceo 'Dardamus' que ayer protagonizaron una de las acciones de la tercera jornada 'Naturaleza y playa' celebrada en Carchuna y Calahonda. «Se trata de concienciar a la gente y recordarles que lo que hay debajo también cuenta», decía Julia Crespo, gerente de la escuela observando todo lo que ayer iban sacando los buzos. Plásticos enormes, lonas, ruedas, metros y metros de redes enredadas en el fondo y sobre todo latas y más latas. Es el reflejo de lo que somos en su dimensión más dañina y que apena a personas como Julio Carmona, uno de los buzos que ayer se mostraba extasiado ante la belleza de los acantilados caleños al hundirse en el lecho.
«Abajo sientes una paz absoluta y si ves algo de vida resulta maravilloso». Su reflexión final es una ironía del lento pero inexorable atentado medioambiental que van provocando las basuras hundidas, los cientos de plomadas y hasta las baterías que tiran al mar algunos propietarios de embarcaciones, sin ningún miramiento.
No cuesta nada
«A la gente de los barcos no les cuesta nada llevarse a tierra lo que quieran tirar y desprenderse de ello en los lugares adecuados», apuntaba otro buzo, Juan Carlos Aurensanz al salir del agua. Sin embargo, Juan Carlos es optimista al reconocer que «este año hay mucha menos basura», por lo que se ve que los mensajes ambientales van calando. Una enorme sombrilla de playa, pringosa y corroída, ha sido el 'trofeo' que este buzo sacaba del mar al acabar su turno de inmersión. Para llevar a cabo esta jornada de limpieza del fondo marino, la escuela de buceo organizó ayer la inmersión de treinta buzos titulados y profesionales que, divididos en dos turnos, rastrearon el lecho y extrajeron absolutamente de todo.
Se trata de gente preparada que sabe disfrutar del submarinismo y al mismo tiempo ser responsable con una actividad que exige preparación y, sobre todo, respeto. «Una vez dentro del agua desconecto de todo, pero siempre estoy muy atenta al aire, la profundidad. No me da miedo el fondo, pero si me inspira un respeto tremendo», cuenta Mónica Carrillo, una auténtica enamorada del submarinismo que ayer echaba una mano para que en las playas granadinas la concienciación gane a la contaminación.
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