La minifalda's party del día 9 no se celebrará el sábado. Las chicas no tendrán -como dice la publicidad- consumición extra ni descuento por vestir esta escueta prenda. A tenor del anuncio, muy escueta. La tarjeta del evento anterior -el de la subasta de solteras- ha suscitado un rechazo general en administraciones y asociaciones de toda España, desde el Ayuntamiento de Granada hasta el Ministerio de Igualdad.
Para Emilio Calatayud, titular del Juzgado de Menores número 1 de Granada, la fiesta de la «subasta» demuestra que el lucro empresarial se antepone a cualquier otra consideración. «Sigue primando el interés económico. El menor es un mercado impresionante. No me canso de repetirlo. Los empresarios del ocio tienen que tener presente que todos estamos obligados a proteger a los menores», recalcó el popular magistrado granadino.
En cuanto al 'formato' de la 'subasta', Calatayud consideró que era muy desafortunado y vulneraba la dignidad de las adolescentes. «Este tipo de historias no sólo atentan contra la igualdad, que también. Pero lo más triste, en mi opinión, es que esta fiesta supone atentado contra la dignidad de los menores. Porque estamos hablando de menores. No conviene olvidarlo», declaró.
Calatayud también se quejó de las dificultades con las que se topan los fiscales y los jueces para investigar este tipo de sucesos en Internet, que es su lugar natural expansión. «Falta legislación. Hay demasiadas lagunas. Es muy complicado. El legislador debe tomar conciencia de ello. De lo contrario, también se primará el interés económico de las empresas de Internet por encima de los intereses de los menores», concluyó el juez.
De otra época
La ministra de Igualdad, Bibiana Aído, tachó lo sucedido como «lamentable, intolerable» y algo «impropio de un mundo civilizado». Aído mostró su «profundo rechazo» y «total reprobación» por un tipo de actos -dijo- que «parecen más propios de otra época». «Vivimos en una sociedad en que lo que toca es tratarnos como iguales», remató.
Desde la Delegación de Igualdad de la Junta se censuró el fin «denigrante» de la fiesta. «No deja de ser una muestra de que todavía hay situaciones que hacen necesaria la política de igualdad. Da igual que sea con chicas o con chicos (la subasta), es algo vergonzante», lamentó Magdalena Sánchez. «Estos hechos tienen que provocar el rechazo de todos para que algunos que todavía no se han enterado se enteren», espetó.
La concejala de Igualdad, Ana López Andújar, criticó la «connotación machista» de la publicidad y se escandalizó de la pregonada subasta: «Las personas no pueden tener precio, el tiempo de la esclavitud pasó. Una cosa es el ocio y otra un reclamo. Espero que se den cuenta de que han metido la pata», se refirió a los organizadores.
Desde la Diputación, Josefa Caballero condenó el «trato vejatorio» dado a las menores por parte de la discoteca. «Son prácticas que perpetúan los esquemas de comportamiento sexista contra los que luchamos cada día las instituciones públicas que trabajamos por la igualdad», dijo la diputada provincial.
Expediente del Defensor
Desde el Instituto Andaluz de la Mujer, su presidenta en Granada, Carmen Solera, pidió al empresario organizador que retire la publicidad de este tipo de eventos. La Federación de Mujeres Progresistas reclamó al Ayuntamiento de Granada que impida estas celebraciones «degradantes y machistas».
«Es una vergüenza que en los años en los que vivimos haya todavía empresarios que utilicen estos reclamos misóginos y que fomentan la discriminación más absoluta entre los jóvenes con el fin de ganar dinero», criticó la presidenta de la federación, Yolanda Besteiro.
Desde la oficina del Defensor de Pueblo Andaluz también se ha abierto una investigación para aclarar qué ha pasado. José Chamizo fue el más gráfico cuando le preguntaron su parecer sobre este tipo de fiestas enfocadas a adolescentes: «Aquí ya se ha perdido la cabeza».