La nueva gripe, porcina o como se llame finalmente, parece ser un chollo para las empresas farmacéuticas. Los laboratorios que comercializan en exclusiva los dos únicos medicamentos recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), y los que preparan las primeras vacunas, han visto a lo largo de esta última semana cómo sus acciones en Bolsa se disparaban, con subidas del 6,5% al 7,5%. Un negocio. Si el mundo se pone malo, alguien tiene que curarlo. Sin embargo, la alerta sanitaria que vivimos desde el pasado fin de semana tal vez no baste para resolver la doble crisis que atraviesa el sector. Las compañías farmacéuticas sufren desde hace años serias complicaciones, que la recesión mundial ha agudizado aún más. Aun así, a muchas de ellas los cerdos les darán un respiro.
Las firmas directamente beneficiadas por la irrupción del A/H1N1 son Roche y GlaxoSmith-Kline, productoras respectivamente de 'Tamiflu' y 'Relenza', los dos únicos antivirales con licencia de la OMS para salvar al mundo. No curan la nueva gripe, pero si se administran en las primeras 48 horas parece que permiten superarla sin complicaciones.
La primera de ellas, Roche, es de origen suizo y entre sus grandes éxitos figura una estrella tan conocida como el 'Valium'. La británica GSK es, por su volumen, la segunda farmacéutica del planeta, tras Pfizer, productora, entre otros, de antirretrovirales contra el VIH/sida y fármacos contra el asma, la diabetes, antidepresivos...
Una y otra, como el resto del sector, habían comenzado ya a pasar dificultades. Han caído las ventas, cada vez aparecen menos medicamentos nuevos y los genéricos, medicinas igual de efectivas que las originales pero más baratas, se abren cada vez más paso en el mercado. La patente permite a las compañías la distribución de su producto en exclusiva durante un tiempo para cubrir los gastos de investigación. Después, el derecho se pierde.
Cuestión de tiempo
El acopio de 'Tamiflu' y 'Relenza' que los diferentes Estados hicieron para combatir la gripe aviar llenó las arcas de Roche y GSK. Ahora, ambas tendrán que aprovechar de nuevo ese tirón, conscientes de que el negocio ya no será el de antes. En primer lugar, porque las necesidades de medicamento están cubiertas en parte con las compras hechas en 2005 y 2006. Y aunque los laboratorios cuentan en sus almacenes con un 'stock', la fabricación en masa del fármaco les llevará, según dicen, de seis a ocho meses. Demasiado tiempo. Probablemente, para esa fecha, la vacuna, que buscan ya una veintena de laboratorios, estará lista para su distribución.
Ni Roche ni GSK atraviesan su mejor momento. Antes de la crisis sanitaria, las acciones de la suiza bajaron un 8,47% y los beneficios de la británica registraron una caída del 1,5% en el primer trimestre.
¿Les salvará la gripe el año? «Los crecimientos de dos dígitos no volverán a repetirse», advierte Antoni Esteve, presidente de la compañía española que lleva su nombre. «Hoy no hay empresa grande o pequeña que pueda sobrevivir sólo por su capacidad investigadora interna», advierte.