Astrónomos de diversos países han descubierto el que hasta ahora es el objeto conocido más lejano del Cosmos. Ha recibido el nombre de 'GRB 090423' y se trata de un estallido de rayos gamma que ocurrió cuando el Universo tenía sólo 600 millones de años. El fenómeno fue observado por los científicos después de que un satélite detectara la explosión que se habría producido hace la friolera de 13.000 millones de años, según informó ayer el Observatorio Europeo Austral (ESO), en Chile.
«Se trata del estallido de rayos gamma más remoto jamás detectado, y es también el objeto más distante jamás descubierto», aseguró Nial Tanvir, quien encabezó el equipo que efectuó las observaciones desde el 'Very Large Telescope' (VLT), en el Observatorio de Paranal, en el norte de Chile.
El pasado jueves, el satélite 'Swift' de la NASA detectó una explosión de rayos gamma de 10 segundos de duración en la constelación de Leo. Rápidamente, varios observatorios ubicados en diferentes partes del planeta enfocaron sus telescopios en dirección al estallido.
Las explosiones de rayos gamma o GRB (del inglés Gamma-ray bursts) son descomunales estallidos de energía cuya duración suele oscilar entre unos segundos y decenas de minutos. Su origen se discute, pero probablemente están relacionados con las fases finales y violentas de la vida de las estrellas, cuando éstas estallan en supernovas antes de colapsar para convertirse en agujeros negros. Se trata de los fenómenos físicos más luminosos del Universo y producen una gran cantidad de energía en haces breves de rayos gamma que pueden durar desde unos segundos hasta unas pocas horas. Este tipo de rayos no atraviesa la atmósfera terrestre, por lo que estos fenómenos sólo pueden detectarse desde satélites. Lo que sí puede observarse desde tierra es la luz visible e infrarroja de la explosión.
A través de las observaciones infrarrojas realizadas durante las 17 horas siguientes al estallido por el VLT se pudo establecer la mayor distancia jamás observada en un objeto cósmico. Como la luz se mueve a una velocidad finita -300.000 kilómetros por segundo-, mirar más lejos en el Universo significa retroceder en el tiempo. La luz del Sol que nos ilumina tiene 8 minutos de antigüedad, el tiempo que ha tardado en recorrer los 149.597.871 kilómetros de media que separan nuestra estrella de la Tierra. La luz de Alfa Centauri, el sistema estelar más próximo, es la que irradiaron sus tres estrellas hace 4,36 años. Cuanto más lejano es el objeto que observamos, más antigua es la imagen que recibimos. En el caso de este estallido de rayos gamma, su luz ha tardado 13.000 millones de años en alcanzar la Tierra. Cuando ocurrió, el Universo tenía alrededor de 600 millones de años.
«Este descubrimiento demuestra la importancia de las explosiones de rayos gamma para el estudio de las zonas más lejanas del Universo», afirmó Tanvir, que confía en localizar estallidos aún más remotos que «permitirán estudiar la Edad Oscura de nuestro Universo».