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Cultura

ESTEBAN BELTRÁN DIRECTOR DE LA SECCIÓN ESPAÑOLA DE AMNISTÍA INTERNACIONAL

Presentó el libro 'Derechos torcidos', una crítica a lo políticamente correcto
29.04.09 -

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«Creo que se debe encontrar al Pinochet de la pobreza y juzgarle»
El director de la sección española de Amnistía Internacional, Esteban Beltrán. / R. L. PÉREZ
Esteban Beltrán Verdes lleva veinticinco años trabajando por los derechos humanos en todo el mundo, y desde hace una década es director de la Sección Española de Amnistía Internacional. En 'Derechos torcidos' (Ed Debate), Beltrán detecta y desmonta los tópicos comunes sobre la pobreza, la guerra, la democracia, la pena de muerte, la inmigración o la transición española, para mostrarlos en su verdadera luz. Ayer presentó este nuevo título en el Aula Magna de la Facultad de Empresariales junto al periodista Melchor Saiz-Pardo Rubio.
-¿Qué tópicos desmonta 'Derechos torcidos'?
-Es un ejercicio de libertad para el escritor y el lector, donde se le da la vuelta a las ideas precocinadas y cocinadas por la llamada opinión pública y los gobiernos. Uno de los tópicos que he intentado derrumbar es que no se puede acabar con la pobreza, cuando no se lucha contra ella. Planteo que sea abolida la pobreza, porque hoy está secundada por los economistas. Es importante que las víctimas de la pobreza sean resarcidas legalmente como cualquier otra víctima de delitos contra la humanidad. Cuando un político deja sin cereales a una población debería ser juzgado. Creo que se debe encontrar al Pinochet de la pobreza y juzgarle.
-¿Qué es eso de que los políticos no deben hacer lo que les pide la gente?
-Lo que deben hacer es reducir las diferencias entre los últimos de la fila de la sociedad y los de en medio, y para conseguirlo tienen que hacer políticas en contra de la gente. Un ejemplo ocurrió con la ley de violencia de género, un problema destacado por el 5% de la población, pero el Gobierno fue sensible y legisló. Por otra parte, está el caso de Brasil, con 250.000 personas muertas por armas de fuego, y se celebra un referéndum y se decide mantener las armas de fuego en manos de particulares.
-¿Por qué se muestra crítico con la llamada opinión pública?
-La opinión pública no existe como tal y es modelable y maleable por los gobiernos. Sólo hay que ver que en 2004 lo que más le preocupaba a los ciudadanos de Estados Unidos eran las armas de destrucción masiva, algo que no existía, y de esa preocupación era culpable el gobierno de Bush.
-¿Por qué considera que no está bien cerrada la Transición española?
-La Transición no fue modelo ni modélica porque dejó en la indefensión a miles de familias, que no tuvieron derecho a la justicia. De los diecinueve países que nombro en 'Derechos torcidos', en ninguno de ellos se hurtó el derecho a la verdad oficial a excepción de España y la desaparecida Unión Soviética.
-¿En España se tortura?
-No se reconoce la tortura como problema y es algo más que casos aislados, porque se da con los inmigrantes, porque hay un componente racista en la sociedad, que no está preparada contra el racismo. En 2005 los países de la UE informaron de 55.000 casos de racismo, de los cuales sólo 17 se habían dado en España. La conclusión es que el racismo es invisible en España. Los crímenes de ETA son terribles, pero también se han dado casos de tortura, porque hay zonas oscuras como el régimen de incomunicación. En España no se reconoce la tortura.
-¿Qué críticas vierte sobre las oenegés?
-Habría que hablar de las 'Opgs', organizaciones profundamente gubernamentales, porque la mayor parte del dinero de las españolas lo aporta el Estado. En España tendemos hacia una sociedad domesticada porque recibe dinero del Gobierno al contrario que en otros países, como Gran Bretaña. La oenegés son subcontratadas por el Estado para atender a los últimos de la fila de la sociedad.
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