Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
ALMERÍA - JAÉN - GRANADA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Cultura

ALFONSO SALAZAR ESCRITOR

«Los personajes los encuentro en mi barrio», afirma Salazar, que ayer presentó su última novela, 'El detective del Zaidín'
26.04.09 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
«Vivimos de ficciones y nos alimentamos de ellas»
El escritor, ayer con su libro. / LUCÍA RIVAS
Gestor cultural, poeta visual, narrador e ideólogo de las conocidas 'vitolas', Alfonso Salazar presenta 'El detective del Zaidín' (Ediciones B), una novela negra con toques costumbristas, lo que no es habitual en el género, a lo que se le une el humor constante a lo largo de todo el libro, y todo ello desde el Zaidín y a través de Matías Verdón, un personaje que incumple todos los requisitos de un detective de película, como los lectores pudieron comprobar en la primera entrega.
-¿Es una novela negra en su sentido más estricto 'El detective del Zaidín'?
-Seguramente pudiese formar parte de una serie 'Zaidín Noir' -al fin y al cabo es la segunda novela con los mismos personajes, el mismo ambiente-, pero sin pretensiones, tal y como son las cosas de barrio. Puede ser que no haya asesinos en serie, pero sí en ristra. No se mezcla aquí la ginebra con vermú, sino el fino con el vino dulce, el 'follazas', o el 'bacardis persi', que es como se dice en zaidinero. Pero hablando en serio: quizá tiene más de cercanía, de inspección sobre qué somos, dónde estamos, más que intriga sin más, aunque tiene su trama. Creo que se acerca mucho a lo que buscaba, reflejar una época del barrio. La intriga es una excusa para contar otras cosas, pero sin voluntad de trascendencia.
-¿Ha pretendido escribir un 'thriller costumbrista'?
-Creo que eso es lo que parece. Refleja maneras de ser de un barrio. El lector granadino -y sobre todo el zaidinero- incluso puede descubrir unas claves que verá como propias. Pero no desmerece a cualquier barrio al sur de París y al norte de Casablanca. Es el Zaidín, pero podría ser Orcasitas, El Carmel, San Bernardo de Sevilla, o cualquier barrio que naciese obrero en Atenas, Nápoles, Burdeos.
-¿Por qué el barrio del Zaidín?
-Bueno, la infancia se convierte en el ámbito de referencia para muchos de los que escribimos, y de los que no. Mi primer recuerdo de Granada, a los 7 años, es los tiovivos de las fiestas populares del Zaidín. Y luego las calles anegadas de charcos, sentirse en una ciudad distinta a Granada, porque se sigue diciendo aquello de «voy a Granada». Allí me crié y de eso hablo, de un ambiente. Y la memoria me ha surtido de anécdotas. Siempre digo que Verdón y Desastres no existen, pero que tengo fotos suyas. Esos personajes, quizá más atenuados, lógicamente, convivieron más de veinte años conmigo. Ahora vivo en Huétor Vega, pero me siento como si estuviese en Zaidín Sureste.
-¿Cómo es un detective del Zaidín?
-Un tipo que a principios de los noventa es ya cincuentón. Su mujer se fue a cuidar a su madre a Úbeda y no volvió. Parece ser que anda allí, enganchada al bingo y al sol y sombra. Matías Verdón ha aprendido a freírse un huevo y poner la lavadora: toda una hazaña. Fue fontanero, pero condujo cuidadosamente a la quiebra el negocio que heredó de su suegro. Es un tipo sencillo, con su corazoncito y un nieto al que quisiera ver en un futuro con la elástica del Granada. Su hábitat es el bar Gabriel, su confesor el servicial Bernardo, camarero. Uno de sus compinches es un cartero escuchimizado, con un pie fuera del cuerpo de Correos y otro en la jubilación, que no en vano se llama Desastres. El otro es el Planchet, que tiene un salón de peluquería para caballeros en la Avenida de Dílar y detesta que llamen barbería a su negocio.
-¿Hasta qué punto está presente la realidad y la ficción en su novela?
-Intento ser fiel a la realidad. Mejor debería decir a mi realidad. Pero todo es ficción, a veces pienso que incluso los libros más serios de Historia tienen parte de ficción. Vivimos de ficciones y nos alimentamos de ellas. En mis novelas fabulo con la realidad, destripo los personajes hasta el punto de que a veces me siento un medium, que ellos hablan por mí.
Fácil de leer
-¿Cómo definiría su narrativa?
-Quisiera definirla como fácil de leer. Esa es una de mis obsesiones. No soy partidario de estilos alambicados, de esos que hay que leer una frase varias veces para entenderla o de frases larguísimas.
-¿Qué hay de su poesía en la narrativa?
-Hay cosas que para decirlas preciso de la novela. Para otras de la poesía. Para otras más allá, de la poesía visual. El ensayo, o la columna periodística son necesarios para otra manifestación. Esto es de perogrullo, pero en cuanto tengo algo que decir, sé inmediatamente en qué género se encuadrará. Escribir es trabajar con una caja de herramientas.
-¿Cómo crea los personajes?
-Surgen de la memoria. Y de un trabajo de largo tiempo. Con Verdón y el Desastres llevo conviviendo al menos desde el año 1991, cuando empecé a hacer los primeros esbozos en una serie de cuentos. Los personajes estaban en mi barrio, a veces están fundidas varias personas reales en un mismo personaje, a veces uno real da para varios ficticios. Y otros son purísima ficción.
-¿Habrá una tercera entrega?
-Me interesaría una reedición de la primera novela de la serie de Verdón. Esta es la segunda novela. La tercera está terminada y la cuarta caerá este año. Después empezaré a pensar hacia dónde moverme. Pero no creo que salga de Granada; ahora estoy ahora fascinado por el maquis y asombrado por ese silencio total de la ciudad sobre la exterminación de los hermanos Quero.
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Descuentos
El blog de ideal.es sobre cine (o algo parecido... [+]
Videos de Cultura
más videos [+]
Cultura
Vocento
Proveedor Servicios InternetRSS