Rafael Moneo nació en Tudela (Navarra) en 1937, hijo de un ingeniero industrial. No se le pasó por la cabeza seguir el camino profesional de su padre, aunque sí sopesó dedicarse a la pintura o estudiar filosofía. Finalmente se decantó por la arquitectura y en 1961 se licenció en la escuela de Madrid. Ese mismo año obtuvo, junto a Fernando Higueras, el Premio Nacional de Arquitectura con el anteproyecto para un museo de restauraciones en Madrid. Se fue a trabajar a Dinamarca con Jorn Utzon, autor del famoso edificio de la Ópera de Sydney. Pasó por Roma y, en 1965, regresó a Madrid. Desde sus comienzos, la carrera de Moneo ha estado nutrida de premios y reconocimientos.
Dicen que cada proyecto lo aborda con una técnica y un estilo arquitectónico diferente, que por eso a simple vista es complicado identificar su firma. «No me gustaría ser un arquitecto especialista», explica él. A nivel teórico, lo definen a camino entre el clasicismo mediterráneo y el romanticismo nórdico.
Con esa perspectiva única le ha encargado el Ministerio de Fomento que diseñe la futura estación del AVE de Granada, donde quiere que haga un edificio «singular». Diferente.
Moneo conoce Granada, donde vino por primera vez con poco más de veinte años. De aquella época recuerda que era bonito alzar la vista en la ciudad y ver al fondo la Vega: «Ahora sólo veo ciudad. El trazado de la vía de circunvalación era demasiado fácil y se nota esa facilidad, se nota que no ha habido esfuerzo en el trazado, la carretera ha tomado demasiada iniciativa», declaró en una entrevista publicada en IDEAL en 2001.
En la nueva estación tiene la oportunidad de dar forma a aquella vieja estampa que perdura en sus recuerdos: tiene a su disposición uno de los pocos puntos desde donde es posible divisar todas las señas de identidad de Granada.
Para sacarle partido a estos mimbres el proyecto está en una de las mejores mentes. Moneo puede presumir -pero no va con él- de ser el único arquitecto español que posee el prestigioso premio Pritzker (1996), que está considerado como el Nobel de la arquitectura. En 2001 obtuvo también el premio europeo de arquitectura contemporánea Mies van der Rohe. La lista de galardones y distinciones es extensa: Medalla de Oro de las Bellas Artes (1992); Premio Príncipe de Viana de la Cultura (1993); Medalla de Oro de la Unión Internacional de Arquitectos (1996); académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando; y Medalla de Oro de la Arquitectura española (2006), entre otros muchos.
Relación con la ciudad
Desde 2007, Rafael Moneo es el encargado de dirigir el proyecto de rehabilitación del carmen de la Fundación Rodríguez-Acosta, en el que trabajan los arquitectos Javier Gallego Roca y Guillermo Sánchez Galdó. Le apasiona el edificio, que califica de «ecuménico, nostálgico y triste».
En 2005, Moneo fue el presidente del jurado del concurso de ideas en el que se eligió el proyecto del Centro Lorca de la plaza de la Romanilla. En 1999 el Ayuntamiento le invitó a colaborar en la rehabilitación del Cuarto Real de Santo Domingo, pero no pudo participar.
Rafael Moneo es el autor de la estación de Atocha de Madrid y fue el encargado de la transformación del Palacio de Villahermosa para acoger el Museo Thyssen-Bornemisza.
Entre sus obras más recientes y populares -también las que han suscitado más debate-, se encuentran la ampliación del Museo del Prado -el conocido 'cubo de Moneo'- y la construcción del Palacio de Congresos y Auditorio Kursaal de San Sebastián.
Rafael Moneo forma parte de la elite de la arquitectura mundial y ha sido uno de los candidatos a conseguir el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en tres ocasiones.