Todas estas mujeres de las que habla este reportaje, tienen el coraje como virtud y la perseverancia como método para la supervivencia. Son unas pocas pero pueden ser muchas más. En un momento determinado de sus vidas vieron que tenían que hacer el camino solas y pidieron ayuda, en forma de microcréditos, a la Fundación CajaGranada. Montaron su negocio y a todas les va bien. Saben que no se van a hacer millonarias pero se conforman con mantener la dignidad en su quehacer laboral, aunque para ello tengan que echar más horas que un reloj. Casadas, solteras, con hijos... Nada les ha impedido ser lo que son hoy: Trabajadoras que han conseguido desmentir aquella frase de Oriana Fallaci que dijo que una mujer tiene que valer el doble que un hombre para llegar la mitad de lejos. Si hoy es el Día Mundial de la Mujer Trabajadora, ellas tienen sus razones para celebrarlo.
SONIA GONZÁLEZ
Laboratorio de Redes microbianas
Sonia González nació hace 54 años en Argentina. Está doctorada en Microbiología y se especializó en hongos que se asocian a las raíces y que son beneficiosos para la producción vegetal. Estuvo viviendo en Granada unos años para conseguir el doctorado y después marchó de nuevo a Argentina. Con la crisis en su país de origen, decidió volver a Granada hace seis años y montar un laboratorio agroforestal del que se siente orgullosa ya que es el primero de carácter privado que hay en España. Ella está convencida de que su idea de montar este tipo de empresa tendrá éxito por lo novedoso que hay en él y dice que en parte lo ha conseguido gracias a la ayuda que ha recibido de su marido y sus dos hijos. «En estos tiempos hacen falta la imaginación y la voluntad, más que nunca. Y supone un esfuerzo terrible pero lo estoy consiguiendo gracias también al apoyo de mi familia. Mi hijo, que tiene estudios de Empresariales, me ayuda en el márketing, mi marido en el tema comercial, del que también sabe mucho. Y mi hija es médico, trabaja en Valencia y me apoya moral y económicamente». Sonia está convencida también de que hay que hacer cosas nuevas, renovarse continuamente y hacerlo todo con cierta ilusión. Esa es su receta.
MAR ROCÍO Y LETICIA GARCÍA
Tangram
María del Mar Rocío de Dios y Leticia García, de 27 y 28 años respectivamente, hicieron la carrera de Pedagogía juntas. La idea de montar una empresa de asesoramiento pedagógico nació de la charla de una cafetería en la que ambas tenían claro que su futuro profesional tendría que ver con su propia iniciativa. Al terminar la carrera, cada una se fue por su lado para «crecer profesionalmente pero también individualmente, aunque siempre estuvimos en contacto y sabíamos la una de la otra», dice Rocío. Hasta que hace un año o así decidieron montar un pequeño gabinete de asesoramiento pedagógico, sexológico y de terapia de pareja. Dice Rocío que, dentro de tal y como están hoy las empresas, a ellas les va bien, pero que para llevar a cabo su proyecto echan muchas horas. «A veces hasta tenemos que trabajar los sábados y los domingos», dicen. Rocío comenta que hoy día una mujer no tiene demasiados problemas ni existe discriminación a la hora de montar una pequeña empresa como la suya, «aunque a la hora de trabajar pueden influir factores sociales externos a la propia mujer». Para ella también puede influir la propia iniciativa, «ya que tradicionalmente a la mujer se nos ha educado bajo la premisa de la pasividad». Su empresa se llama 'Tangram'.
MARÍA DEL CARMEN SÁNCHEZ
Jade Peluqueros
María del Carmen Sánchez Fernández nació en Fuente Vaqueros hace 28 años. Está soltera y no tiene hijos, lo que seguramente le permite dedicar a su peluquería casi diez horas diarias. Su historia también tiene que ver con el empeño que le puso a independizarse laboralmente. Ella trabajaba de jovencita en una peluquería hasta que consiguió la suficiente experiencia como para pensar en trabajar por su propia cuenta. Comenta que en su sector está bastante difícil conseguir un puesto digno, «ya que normalmente las peluquerías cogen a niñas muy jóvenes a las que les hacen trabajar mucho y a las que les pagan poco». También dice que para salir adelante en estos tiempos de crisis hay que echarle mucha imaginación y bastante trabajo. «Hacemos peinados juveniles, actuales y baratos porque comprendemos que la gente no está para gastarse mucho en peluquerías», dice. También está contenta con su negocio (se llama 'Jade') y aunque cree que no se hará rica con él, sí al menos le dará para vivir. En cuanto a la discriminación que pueda sentir una mujer a la hora de pedir o hacer un trabajo, dice que ésta, la discriminación existe, y ella la ha constatado. «Durante un tiempo fui camarera y veía como ganaba menos que los hombres teniendo la misma jornada de trabajo. Por eso es mejor ser autónoma».
JUANA RIVAS
La Huerta de Pascual
«Esto cada día va mejor, pero los resultados todavía son muy lentos. Hay que echarle muchas horas». Quien habla se llama Juana Rivas, que nació hace 27 años en Benalúa de las Villas. Lo que va cada día mejor es su negocio, un comercio en el que sólo se venden productos ecológicos. Juana es auxiliar administrativo y estuvo trabajando en una clínica de medicina alternativa. Fue ahí donde le entró esa vena naturalista y cuando pensó que algún día podría tener un negocio relacionado con productos ecológicos. Estuvo viviendo un año en Inglaterra donde conoció a su pareja con la que tiene un hijo de un año. Después estuvo cuatro años en Italia, tiempo suficiente como madurar la idea de montar ese negocio en el que tanto había pensado. Su comercio se llama 'La Huerta de Pascual' y se venden alimentos naturales y no tratados con abonos artificiales. Juana afirma que para levantar un negocio hace falta mucha dedicación, esfuerzo e ilusión, factores en los que ella trata de imbuirse cada vez que abre la puerta de su comercio. Comenta que hasta hace poco le ayudaba su hermana en el negocio, pero que ahora no tiene a nadie. «Me gustaría que esto fuera muy bien para yo poder contratar a alguna persona, pero hasta ahora no me lo puedo permitir. Yo me lo guiso y yo me lo como», dice.
MAR BLANCO
AireA
Mar Blanco tiene 39 años y nació en un pueblo de la Serranía de Ronda. Dice que está enamorada de Granada donde reside desde hace años. «Vengo de una generación donde aún podemos oler la tradición y me han dado la oportunidad de ser lo que soy». En el 2007 inició un proyecto con muchísima ilusión y cariño: creó una empresa de Catering & Espectáculo y Proyectos Educativos que puso por nombre 'AireA', «donde la interrelación de los sentidos se une para disfrutar de las pequeñas cosas de la vida: Los encuentros». Quiso que su negocio fuese algo diferente, «porque no se trata sólo de comer, sino comer bien, con alegría, magia,. elegancia, cariño, distinción y confianza». Según ella, su empresa «se caracteriza porque nuestra cocina se amolda a las necesidades y al cuidado de la salud de mis clientes. Me gusta utilizar los recursos de los productos de la tierra de Granada y su comarca, siempre que sea posible, ya que tenemos una gran riqueza culinaria y gran capacidad de adaptación». El equipo humano de 'AireA' está formado por profesionales tanto del mundo de la hostelería como de las artes plásticas, escénicas, artísticas.. «pero sobre todo, somos personas que cuidamos hasta el más mínimo detalle el evento, para que se transforme en un sueño hecho realidad». Alegría, cuidado, cariño, perseverancia, fuerza interior de una trabajadora innata y el goce de saber que lo que hace en su vida profesional «es producto de un ensayo constante, de aprendizaje continuo, entre lo consciente e inconsciente, producto de mis maestros y maestras, mi familia biológica y no biológica y de mantener los ojos y el corazón abierto».