Son más de un millón de personas las que viven en espacios marginados de Andalucía, decenas de familias que sufren situaciones, no sólo de precariedad económica, sino sobre todo de exclusión social. Los barrios ignorados por las administraciones y la propia sociedad, son considerados por sus representantes vecinales, como «trasteros de los políticos donde ocultar su incompetencia». Es una de las conclusiones de la reunión de zonas marginadas de Andalucía, que se celebró ayer en el Centro Cívico del distrito Norte de Granada. Una reunión a la que asistieron algo más de un centenar de personas de 18 zonas de este tipo, con la presencia del Defensor del Pueblo Andaluz, José Chamizo, y el de Granada, Melchor Sáiz-Pardo.
Para los representantes vecinales y de asociaciones contra la exclusión social y laboral, los barrios más marginados adolecen de múltiples problemas entre los que destacan la invisibilidad. José Chamizo, reconoce que gran parte de las políticas sociales y de inserción «han fracasado», pero no todas ellas, «por lo que no podemos perder la esperanza».
El Defensor del Pueblo resumía ayer las opiniones de gran parte de los asistentes a las jornadas, al indicar que los barrios «ignorados» hay que tratarlos desde tres puntos de vista, el social, donde se entroncan todo lo relacionado con la educación, el absentismo escolar y la ayuda a los hijos, como desde la perspectiva urbanística y de infraestructuras, además de la necesidad de campañas de rehabilitación, que puede llegar en algunos espacios, a la destrucción de bloques para la construcción de otros nuevos, «pero para que vivan la misma gente de allí, no para traer a nuevos ciudadanos». En este sentido, consideraba un ejemplo las actuaciones que se llevan a cabo en Santa Adela, pero reconoce que no en todos los sitios se puede hacer igual.
Asumir realidades
Los vecinos de las zonas de exclusión social tienen que hacerse partícipes de los problemas de los sitios donde viven. «tiene que hacer suyo el barrio y no esperar a que los demás les solucionen los problemas», es una de las conclusiones expresadas por los presentes en el Centro Cívico Norte, donde las críticas a las administraciones ocupaban una gran parte de las intervenciones de representantes de los barrios, entre los que se encontraban los de mayor problemática de Andalucía, como las 5.000 Viviendas de Sevilla, Almanjáyar de Granada o Las Palmeras de Córdoba.
Los representantes de los barrios han pedido que se acabe con viejos tópicos, con políticas donde impera más el interés partidista que la realidad de los ciudadanos. Reivindican mayor participación en las decisiones, poder formar parte de las soluciones y el análisis de los problemas. «Se ha perdido la cultura de la reivindicación», e impera una desmotivación de la ciudadanía. «Debemos pasar de esa idea de que ya vendrá alguien a arreglar las cosas», dicen los representantes, que saben por experiencia propia que si ellos no se mueven, nadie lo hará.
Todos están cansados de promesas políticas que nunca se cumplen. Afirman, al unísono, «Basta ya de parches». Abogan por políticas participativas donde se acabe con la invisibilidad y se puedan airear los verdaderos problemas.
José Chamizo ponía un toque de atención sobre la inseguridad ciudadana. Afirma que, aunque a muchos no les guste, es necesario una mayor presencia de la Policía y el orden en muchos de estos barrios, «porque hay mucha gente que quiere vivir en paz, desarrollarse con normalidad, y hay otros que no les dejan. Nos guste o no», dice el Defensor.