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12.02.09 - 20:05 -

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Estados Unidos celebra el bicentenario del nacimiento de Abraham Lincoln, su presidente más venerado
Abraham Lincoln, fotografiado junto a su hijo Tad. /Archivo
Estados Unidos celebra el bicentenario del nacimiento de su presidente más venerado, Abraham Lincoln, recordado no sólo por su capacidad de unir al país y abolir la esclavitud, sino también por encarnar en sí mismo el sueño americano.
Con motivo de este aniversario, el Ford's Theatre de Washington, lugar donde fue asesinado el mandatario en 1865, ha reabierto sus puertas después de 18 meses de reformas. Mientras que su país recuerda el legado del presidente que hizo posible en sus palabras "el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo".
Lincoln es todavía hoy una constante fuente de inspiración para los presidentes del país y las generaciones de estadounidenses que, como el profesor de Historia de la Georgetown University, James B. Collins, lo consideran símbolo de la unidad y la emancipación. "El Lincoln del que hemos aprendido es aquel que caminó cinco millas para devolver un penique, el autodidacta que leía con una vela, el gran orador, el gran emancipador, el salvador de la Unión", señala Collins.
Su trágico final ha contribuido a construir el mito de este hombre de gran estatura y destreza con la palabra, cuya historia personal cautiva a los estadounidenses. Nacido el 12 de febrero de 1809 en el seno de una familia humilde de colonos originarios de Inglaterra que vivían en Kentucky, nadie podía augurar el futuro que le esperaba a aquel chico que compaginaba sus tareas escolares con sus obligaciones en la granja de su padre.
Lucha contra la esclavitud
A los 23 años, Lincoln partió al frente para luchar como soldado raso en la guerra, pero sus ganas de saber le llevaron a licenciarse en Derecho en 1836 y comenzó su carrera política como diputado por el estado de Illinois, donde empezó su inquietud por la situación de los esclavos negros.
Al principio, según la profesora asociada de Estudios Afro-Americanos e Historia en la Universidad de Massachusetts, Manisha Sinha, Lincoln "no hablaba de igualdad política". "En principio sólo se comprometió a la no extensión de la esclavitud" a los estados en los que no existía. Pero, asegura, "aborrece la esclavitud y cree que es un compromiso moral y político del país hacer algo".
Defendió sus ideas con habilidad y vehemencia en el discurso antiesclavista de Peoria en 1854, en el que presentó sus argumentos morales, legales y económicos en contra de la esclavitud y en 1846, como diputado del Congreso, apoyó a los abolicionistas de Washington. Tras un tiempo de receso en la política volvió a ella en 1854 con el recién creado partido republicano.
La intensidad de la campaña antiesclavista y los duelos dialécticos que mantuvo con el candidato demócrata Stephen A. Douglas le dieron una gran popularidad que le llevó a ganar las elecciones en 1860.
Proclamación de Emancipación
Lincoln fue un hombre de principios, partidario de defender los ideales dentro de los límites de la razón, lo que mantuvo presente durante su carrera política, especialmente en los momentos difíciles. Uno de estos momentos fue durante la Guerra Civil, que enfrentó a los estados del norte, partidarios de una federación de estados regidos por un gobierno central, y los del sur que no querían pagar impuestos al gobierno central ni abolir la esclavitud, la principal fuente de trabajo en las plantaciones.
Con la proclamación de Emancipación el 1 de enero de 1863,el presidente se convirtió definitivamente en el héroe de los abolicionistas, que meses más tarde vieron sus esperanzas hechas realidad en el discurso de Gettysburg. Este alegato pronunciado en el cementerio de la ciudad, en honor a los soldados muertos allí durante la Guerra Civil, sentó las bases de una nueva nación "consagrada en el principio de que todas las personas son creadas iguales".
Sus palabras alentaron a los ciudadanos de una nueva nación que asistieron con horror a la noticia de su asesinato, el primero de los magnicidios que se han sucedido en la historia de Estados Unidos. Después de muerto, su cuerpo fue trasladado a diferentes puntos del país para que pudieran verle una última vez. Ahora, 200 años más tarde, los estadounidenses rinden tributo a aquel hombre humilde que con su esfuerzo ascendió a las cotas más altas del poder, cumpliendo el mito del 'sueño americano'.
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