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PUERTA REAL

03.02.09 -

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África en el corazón de Puerta Real. Los africanos. Las tribus del sur. Los seres de Alicia Núñez. Personas de las más diversas etnias que nos miran con una serenidad y fuerza inusuales. Frente a ellos, uno constata que hemos perdido algo. Tenemos cosas, pero no somos. Los seres que fotografía Alicia no tienen, pero son. ¡Hace tanto tiempo que uno no ve a gente que sea! Por eso me impresionaron sus fotos desde el primer momento, cuando aún no sabía quién era su autor y las imaginaba obra de algún profesional de la agencia Magnum.
Los hombres, mujeres y niños de Alicia Núñez nos enfrentan con una intensidad desconcertante, ofensiva tal vez, hasta el punto de hacernos desviar la mirada. Y es que, más que sobre África, esta exposición versa sobre el ser humano. Sobre su integridad. Ahora sé que aún quedan hombres y mujeres. No digo niños, porque en África la niñez dura muy poco, es un suspiro. África está libre de peterpanes.
Nosotros tenemos peterpanes, pero no tenemos hombres ni mujeres. A lo sumo, hay consumidores. Es decir, idiotas. No es gratuito que el presidente del Gobierno de España les haya pedido a sus súbditos que consuman. Este hombre no quiere que los españoles lean ni mucho menos que sean, sino que compren. Porque le tiene terror al espíritu. Por eso no irá a la exposición de Alicia Núñez.
Las fotos que exhibe CajaGranada revelan una mirada que deshace la trivialidad, que convierte en papel mojado el paternalismo, que desenmascara a los pagados de sí mismos. Y, sin embargo, los protagonistas no nos miran realmente a nosotros. Están enfrentando a una mujer. La única que no desvía la mirada. Miran a Alicia Núñez. Sus pupilas se reflejan en los ojos de sus modelos. Prodigiosas pupilas que dejan intacta la libertad. Por eso, sus africanos calan muy hondo.
Amo esa mirada sin intimidación, una mirada que ha posibilitado que los seres humanos que vemos sean ellos mismos. Es como si la cámara no hubiera existido. Simplemente como si una mujer mirara con total comprensión. Y cuando las personas son totalmente comprendidas, no tienen que fingir. Ni ser otros. Ni reír. Ni lamentarse. Les basta con ser. Los africanos de Alicia Núñez son simplemente.
Estas fotos retratan a la mujer que ha sabido ser una más entre los africanos. A la mujer que no ha constituido una barrera, sino un canal. A quien ha llegado vestido con la emoción y no con ciega racionalidad. Por eso, estas fotos no son el grito de un pueblo sojuzgado, sino la corroboración de que te pueden explotar, te pueden quitar los bienes, te pueden vejar, pero no te pueden sorber la dignidad.
Los africanos que pernoctan en Puerta Real se irán en marzo. Pero la mirada de Alicia Núñez se quedará con nosotros. Condenada a buscar entre nosotros los seres humanos que ha buscado en África. Aunque puede que le ocurra como a Diógenes: que busque a un hombre y no lo encuentre. Claro que al menos va pertrechada de una penetrante linterna. Su cámara fotográfica. Una cámara que vale por dos. Como ella. Que es Alicia. Que es África. África en Alicia.
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