Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |
ALMERÍA - JAÉN - GRANADA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Domingo, 12 febrero 2012

Granada

18.01.09 - 09:25 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
El dulce que amargó a los ‘narcos’
Agentes de la Guardia Civil registran un coche en busca de drogas en Granada. /ideal
Dicen que a nadie le amarga un dulce. No siempre es así. Esta regla también tiene su excepción. El pasado jueves, la Guardia Civil de Granada dio por concluida una operación contra el tráfico de drogas –cocaína y ‘pastis’, fundamentalmente– en la localidad de Atarfe que se saldó con la detención de siete personas. Los investigadores habían bautizado el dispositivo con un nombre que casi hacía salivar: ‘Dulce’. Los agentes eligieron ese apelativo porque a uno de los sospechosos le llamaban ‘El pasteles’. A pesar de tanto azúcar, a él y al resto de los presuntos ‘camellos’ les debió quedar un pésimo sabor de boca cuando los guardias les colocaron los grilletes.
Anécdotas al margen, la actuación de los miembros del instituto armado tuvo un arranque poco usual, desacostumbrado. Las pesquisas comenzaron a instancias de varios padres que estaban muy preocupados por la existencia de un mercadillo ‘nómada’ de drogas en la localidad. Había un estado de «alarma social», según reconocieron a IDEAL fuentes oficiales conocedoras de los entresijos de la ‘Operación Dulce’.
La Guardia Civil no sólo agradeció la colaboración sanamente interesada de los vecinos de Atarfe, si no que puso manos a la obra de inmediato para desmantelar el chiringuito.
En los prostíbulos
El punto de partida no había sido normal, pero es que la red de trapicheros también tenía una serie de peculiaridades que los investigadores no habían observado en casos similares. Por ejemplo, habían abierto ‘sucursales’ en algunos prostíbulos de los alrededores.
Al parecer, muchas de las personas que frecuentan estos establecimientos suelen ‘meterse’ sustancias estupefacientes, principalmente cocaína. Los ‘camellos’ de Atarfe tuvieron visión comercial y reclutaron a algunas de las mujeres que ofrecen sus servicios en esos locales para que, a su vez, les hicieran propaganda. Era una especie de subcontrata. El cliente que, además de trato carnal, quería un ‘tiro’ de ‘coca’, veía satisfechos ambos deseos de una vez. Luego, a repartir las ganancias, que no eran precisamente escasas.
Consumidores
Los supuestos cabecillas eran una pareja colombianos que residían en la capital. Ellos proporcionaban el ‘género’ a cinco jóvenes de Atarfe que operaban como ‘autónomos’ del trapicheo. Cada uno se trabajaba sus zonas y tenía sus clientes. Los medios consultados indicaron que, como mínimo, ganaban unos 400 o 500 euros a la semana. Yeso, después de descontar la ‘coca’ que ellos mismos esnifaban. El negocio daba para autoabastecerse y sacarse un suculento sobresueldo –algunos de ellos tenían un empleo ‘normal’–.
Eso era lo que tenían en común: eran consumidores de cocaína antes de dar el paso de convertirse en traficantes a pequeña escala. Una solución sin puntos débiles, aparentemente, claro. Al instalarse por su cuenta, nunca les faltaría la droga y, además, obtenían alrededor de dos mil euros mensuales... en el peor de los casos.
El fallo está en que el consumo privado de estupefacientes no está penado –es una infracción administrativa–, pero el narcotráfico sí.
Efectivamente, hay veces que los dulces amargan.
carlosmoran@ideal.es
Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Videos de Granada
más videos [+]
Granada
Vocento
SarenetRSS