GUADIX

Según este experto octogenario, el tiempo de los primeros 24 días de agosto son indicativos para cada uno de los meses del año entrante. Eugenio, tras sus averiguaciones y anotaciones, cree que en 2009 lloverá mucho más que este año salvo, y como es lógico, en época veraniega.
Eugenio comenzó a trabajar en el campo para ayudar a sus padres, Manuel y Carmen, cuando cumplió nueve años. «Recuerdo que comencé a guardar ganado nada más terminar la guerra civil. Yo soy el mayor de seis hermanos, uno ya fallecido. Pude ir a la escuela pero sólo 15 noches. Todo lo que sé, lo aprendí en el campo y de los mayores. Hice la mili en Granada y ya casado me fui a Alemania a trabajar donde estuve tres años. Estoy viudo y tengo una hija y un hijo. Desde muy joven soy cabañuelista, pues casi todos los secretos del tiempo, de cómo predecirlo, me los enseñó mi abuelo José».
Eugenio reconoce que predice el tiempo a través de las cabañuelas de agosto «pero -al menos yo- compagino los resultados con otros experimentos que voy anotando en mi libreta. Es decir, además de anotar el tema de las cabañuelas, apunto muchos datos que capto del cielo. También me guío para diagnosticar el tiempo que hará al año siguiente con las variaciones atmosféricas, con el aire que hace y por el color del mar que desde la terraza de mi casa se divisa, pues vivo en un lugar estratégico, a 1.300 metros de altitud. Con todas estas cosas me oriento y nunca fallo».
Eugenio sigue trabajando en el campo. Tiene una viña que le proporciona un caldo superior y ecológico. Cuenta con dos mulos, una vaca, varios cerdos y gallinas. «A mí me gusta alimentarme con cosas naturales que crío y cosecho yo. Sólo compro el pan y el aceite. Yo disfruto mucho trabajando y haciendo cosas. Yo le pido a Dios que me muera trabajando. Pero mientras eso no ocurra, seguiré con esto de las cabañuelas y el campo».





