GRANADA
Los hechos que ahora han sido condenados por el juzgado de Lo Penal número 2 de Granada tuvieron lugar en marzo del año 2006, en el colegio público María Zambrano. Según recoge la sentencia, a la que tuvo acceso IDEAL, la madre de uno de los alumnos del centro se encontró con un problema. Su hijo presentaba un comportamiento extraño y la mujer pidió explicaciones a la profesora. Eso sí, no del mejor modo.
A gritos
A primera hora de la mañana, cuando fue a llevar al niño a clase, preguntó quién le había pegado a su hijo. Otra de las profesoras se acercó al niño para cuestionarlo sobre el hecho y éste contestó que había sido un compañero. La reacción de su madre fue clara. Se cruzó con otra profesora y «le gritó que estaba loca y que iba a volver a arrastralas a todas del pelo, además de acusar a las profesoras de ser todas unas falsas y que pegaban a los niños». Para terminar su intervención, arrojó la mochila de su hijo contra otra de las maestras allí presente. Tras el incidente, la dirección del centro la llamó a su casa para intentar calmar los ánimos, pero sirvió de poco.
A las dos de la tarde, cuando acudió a recoger a su hijo al centro escolar el amago de pelea de la mañana creció hasta convertirse en un altercado con agresión, amenazas e insultos incluidos. En esta ocasión, dio un tirón de pelos a una profesora, a otra le golpeó en un hombro, mientras que a otra maestra le insultó en repetidas ocasiones. Antes de marcharse del escenario, «mordiéndose el puño con un gesto de ira», les manifestó a a todas que las iba a matar, según versa la sentencia.
Negación descartada
La acusada negó los hechos. Pero había muchos testigos que presenciaron los hechos. Además, considera la jueza, «el testimonio coincidente y rotundo de las cuatro profesoras» fue suficiente para desvirtuar la presunción de inocencia.
José María Hernández-Carrillo Fuentes, el letrado de la acusación en este caso, que en su día provocó concentraciones de alumnos y profesores en señal de repulsa contra la violencia en las aulas, considera «importante» esta sentencia porque «supone la firme respuesta judicial a esta forma de microdelincuencia en la cual algunas personas sustituyen el diálogo con el maestro por el atentado, la vejación, el insulto o la lesión. Uno de los índices de cultura de una sociedad lo muestra la forma en que se respeta a un maestro, ya que, no en vano, son quienes forman a los futuros ciudadanos».
Las cuatro profesoras que se vieron implicadas en el altercado se dieron de baja por cuadros ansioso-depresivos y crisis de ansiedad, además de las lesiones leves que sufrieron por los golpes. La mayor indemnización corresponde a la profesora que sufrió el tirón de la cabellera: 2.647 euros. Casi el doble que al resto.
rociomendoza@ideal.es








