COSTA
Cuando en el otoño de 1984 la sirena de la Fábrica de Nuestra Señora del Pilar sonó para acabar el último turno de trabajo de esa campaña azucarera, nadie calculó que el camino para su rehabilitación fuera tan largo. Veinticuatro años después de aquel momento han terminado los trabajos de la primera fase del que será uno de los hitos patrimoniales más importantes de la ciudad motrileña y una nueva postal turística.
La terminación de la primera fase del museo ha recuperado la nave del tren de molinos, el almacén de efectos y edificio octogonal, la alberca de melazas, el almacén de azúcar, la adecuación y limpieza de la plaza de cañas y la reposición de las cubiertas. La inversión realizada en estos trabajos supera los 2,63 millones de euros, 1,99 provenientes del Ministerio de Fomento y los 637.298 euros restantes aportados por el Ayuntamiento de Motril. El total del proyecto se calcula en más de ocho millones de euros.
La fábrica del Pilar con más de un siglo de actividad (1882-1984) y con numerosas gestiones a través de varias corporaciones locales que quisieron convertirla, originariamente en Museo Nacional del Azúcar, afronta ahora su fase definitiva para ser un museo. A falta de la aportación presupuestaria quedan por ejecutar dos fases más.
Recrear el escenario
La segunda de ellas consistirá en la urbanización de todo el espacio que ocupa la azucarera, más de 27.000 metros cuadrados, y la adecuación escenográfica y de adecuación virtual de todo el proceso del azúcar, localizado en la espectacular nave de molinos.
Al acabar estos trabajos será cuando los primeros visitantes puedan ver de cerca este patrimonio industrial en cuyas huellas se adivina buena parte de la historia económica y social de Motril.
La tercera y última de las fases acometerá los trabajos en el cuerpo central de la azucarera, destilería y la maquinaria más importante (máquinas de vapor y de cocción) única en toda Europa, junto al resto de dependencias.
El alcalde de Motril destacó la repercusión que tendrá la conclusión del proyecto, al convertir a la ciudad en referente para contar la historia de la cultura del azúcar desde su llegada al delta del Guadalfeo y su cultivo hasta su exportación a América. «Durante mucho tiempo en Motril nos hemos preguntado qué hacíamos con nuestro patrimonio histórico y cultural, se ha dicho que no se conservaban las cosas antiguas y este gobierno es el que con más claridad y fortaleza está acometiendo los grandes proyectos culturales», declaró Rojas.
Los proyectos de convertir el museo en un punto de referencia de turismo cultural pasan por convertir el almacén de azúcar, el más diáfano de las construcciones, en una sala de exposiciones temporales y a destinar el almacén de efectos y edificio octogonal para usos de hostelería.





