Viene esto a colación por el interés general que comporta la firma hoy mismo de un convenio marco entre la Consejería de Turismo, Comercio y Deporte de la Junta de Andalucía y la recién creada Asociación de Termalismo de Andalucía que engloba a socios, entidades privadas y empresas relacionadas con el termalismo andaluz. Esta colaboración va a constituir sin duda un avance fundamental para el fomento y desarrollo de la actividad balnearia en nuestra Comunidad Autónoma con la consiguiente creación de riqueza turística y socio-económica, capaz de generar puestos de trabajo estables que tanta falta nos hace.
Con los modernos avances terapéuticos nada han perdido las curas hidrominerales, muy al contrario, se da un insulto de la farmacología moderna y sus abusos ante el progresivo incremento de los graves problemas circulatorios y de tipo nervioso del hombre actual. De ahí la fuerte demanda de terapias hidrominerales adecuadas a los tiempos que corren, sin olvidar la importancia como coadyuvante que tiene el clima reinante en los lugares en que se ubican estos centros. El microclima ejerce una acción que me atrevo a calificar como fundamental y enérgica sobre los pacientes. Por ello, se puede y se debe hablar de una terapéutica hidromineral 'crenoclimática'.
Aparte las indicaciones prácticas que los distintos tipos de manantiales minero-medicinales poseen, las curas termales, en su entera complejidad (factores hidrominerales, climáticos y psicológicos) influyen de manera muy beneficiosa sobre los distintos tipos de enfermos, paliando el desequilibrio nervioso patente en ellos, cualesquiera que sean sus síndromes específicos y liberándoles de la carga tóxica que su medio interno acarrea, precisamente, por efecto de las agresivas medicaciones farmacológicas. Son, a mi parecer, proféticos, en cuanto al porvenir de la terapéutica hidrotermal, estos párrafos del profesor Delore (Presse Thermale, noviembre 1957): «¿El porvenir de la estación termal y climática? ¿La prefiguración de la estación del mañana? Nosotros los vemos -los balnearios- desde una perspectiva cada vez más rica de medicina del hombre completo y de medicina de síntesis, en una integración de higiene bajo todos sus aspectos y en todos sus recursos. Haciendo verdaderamente función de gran lugar de salud, de centro de bonificación y de reconstrucción humanas».
Y pensamos con Terrier «que las enfermedades del porvenir serán muy verosímilmente enfermedades de la personalidad humana. La cura termal es una experiencia completa del cuerpo y del alma. Pertenece a la medicina del porvenir y su verdadero papel no ha hecho más que anunciarse». Tal concepción está en la cima de la evolución en curso. Esto nos parece ineluctable.
He aquí, pues, anunciado por el principal corifeo del termalismo social, el porvenir radiante de la terapéutica termal y climática.
Y, desde luego, tenemos que entender bien que la acreditación de un balneario es su manantial de aguas naturales con propiedades medicinales y/o termales oficialmente así declaradas. Nada que ver con el agua clorada del grifo y calentada a la que se adicionan artificialmente sales minerales u otras sustancias. Nada que ver con los 'Spas' al uso.
Por todo ello y para no perder la condición minero-medicinal de nuestras aguas y su Utilidad Pública, demostrada durante siglos de historia del hombre, luchemos codo con codo con las Administraciones Públicas por la protección eficaz de estos manantiales como fuentes poderosas de salud, bienestar y riqueza. Una protección que está recogida en la Ley de Minas y que garantiza la cantidad y calidad de las aguas termales y minero-medicinales, pero que realmente en casos como el nuestro no se cumple por concesiones exiguas e irrisorias de los perímetros protegidos alrededor de estos manantiales, que son sobreexplotados hasta tal punto que pueden llegar a perder sus magníficas propiedades. Los Organismos de Cuenca o Confederaciones Hidrográficas son las que tienen encomendado velar por un uso y aprovechamiento sostenible de los recursos hídricos. Que se cumpla. Y que los perímetros de protección sean lo suficientemente amplios -así lo recoge la legislación vigente- como para que no se pierdan las extraordinarias condiciones salutíferas de estas aguas. En ello nos va un futuro prometedor. No en vano, uno de los fines de la Asociación de Termalismo de Andalucía es el desarrollo sostenible de estos centros balnearios como no podría ser de otra manera.
El enfoque actual de la recomendación hidrológica es, pues, por un lado, la prescripción del manantial más apropiado para cada proceso patológico, y, por otro, el consejo general de practicar una cura hidrotermal y climática a todo ser humano, de modo individual o familiar, como recuperación del equilibrio psicosomático, que en ningún lugar ni por ningún otro medio puede lograrse mejor que en una estación de ocio, solaz y recreo compartidos con una cura crenoclimática. Siempre que dicha estación posea las condiciones de instalación y régimen apropiados para tales fines.
Nos va mucho en ello, son los balnearios para el futuro.





