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ALMERÍA - JAÉN - GRANADA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

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La Junta especifica que si los propietarios de las salas permiten comer y beber en su interior, no pueden negar el acceso a quien quiera pasar con 'chuches'
20.11.08 -

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Multan a los cines que no dejan entrar a gente con palomitas adquiridas en la calle
NORMATIVA. Un grupo de personas hace cola para entrar al cine en una capital española. / IDEAL
Una entrada para el cine cuesta, como mínimo, unos cinco euros. El paquete de palomitas que se puede encontrar dentro del establecimiento, una vez que ya has accedido al cine, eleva este gasto otros dos euros más, al menos. Para los presupuestos más ajustados, que ya se quedaban tiritando tras el desembolso de la entrada, debe ser buena noticia saber que los cines no pueden impedir la entrada a aquellos clientes que deciden entrar con palomitas, refrescos o chucherías que han comprado fuera del local. Negar la entrada por este motivo incumple el decreto que regula el derecho de admisión en Andalucía. Y además, ya hay cuatro expedientes sancionadores a establecimientos granadinos por este motivo.

Aquello de que al cine no se podía entrar con comida 'de la calle' se quedó casi en una leyenda urbana tras publicarse el Reglamento General de la admisión de personas en los establecimientos de espectáculos públicos y actividades recreativas en el año 2003. En este decreto se especifica que se podrá negar la entrada con comidas y bebidas cuando esté prohibido consumirlas en el interior, pero este no es el caso de las salas de cine. Si en los cines no se pudiera comer ni beber, no se permitiría la entrada con estos productos, pero tampoco se vendería en su interior. «Pero si dentro sí que se pueden consumir, no se puede negar la entrada con comida o bebida, venga de donde venga, para obligar a adquirirlos en el interior», apunta el jefe de servicio de Juegos y Espectáculos Públicos de la Junta, Juan Carlos Ruiz.

Hoja de reclamaciones

Los expedientes sancionadores que ha abierto su servicio a cuatro establecimientos de cine de la capital y provincia han tenido su origen en denuncias previas de usuarios que se han encontrado con que no podían entrar al llevar, por ejemplo, su propia bolsa de palomitas. Los clientes pueden presentar su hoja de reclamaciones por este motivo y en el caso de que el ayuntamiento del municipio se inhiba de actuar en este caso, es la Junta la que inspecciona y expedienta, en caso necesario. También puede actuar de oficio si en una de estas inspeccionas detecta que no se está cumpliendo el derecho de admisión.

La traba está en que son poquísimos los usuarios que conocen este derecho y la mayoría evita acceder con alimentos al interior del cine, por miedo a no poder entrar. Tampoco es raro encontrar usuarios que optan por 'camuflar' los alimentos en bolsos o mochilas, pensando que están haciendo algo que no está permitido.

Desde la regulación del derecho de admisión, el usuario tiene derecho a acceder con los alimentos que haya podido comprar fuera. Sólo en el caso de que los cines prohibieran el consumo de bebidas y alimentos, podrían negar la entrada a los usuarios que los portaran.

Mil euros de multa

El expediente abierto contra estos cuatro establecimientos considera este comportamiento como una infracción grave, por lo que impone una multa de mil euros a cada uno de los establecimientos. "Y en caso de que se constate una reiteración, la sanción es más alta", apunta Ruiz. En esa misma regulación del derecho de admisión que dictó la Junta en el año 2003 se incluía otro punto, pero que no estaba referido a los cines. Los establecimientos de hostelería (bares de copas y discotecas), sí que pueden prohibir la entrada con bebidas y alimentos de la calle que el cliente pretenda consumir en el interior. Es decir, que se acabó aquello que hacían los legendarios 'sanitex', de pedir la botella de gaseosa en un restaurante y luego sacar los bocadillos de la mochila para ahorrar.

carlosmoran@ideal.es
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