En esa agua sucia y fétida pululan microorganismos y otros bichos que pueden ser observados a simple vista.
La verdad es que no suena nada apetecible. Bañarse en una de esas acequias sería, como mínimo, una irresponsabilidad. Beber ese agua con apariencia viscosa sería directamente una locura.
Análisis químico
Llegados a este punto, IDEAL se preguntó si también sería perjudicial para los cultivos, ya que se emplea para regar.
En este sentido, el periódico encargó un análisis químico a un laboratorio especializado y el resultado fue tranquilizador: aunque hay parámetros que están al límite de lo permitido, el agua de las acequias de la Vega -al menos la muestra que este diario recogió- era apta para el riego.
El resultado sorprende al profano. ¿Cómo es posible que un agua en el que flotan excrementos disueltos y organismos vivos no dañe los cultivos?
Pues precisamente ese detalle, la existencia de vida, indica que el agua es válida para regar. Si hubiese sustancias tóxicas, no habría nada. De todas formas, la muestra fue tomada el viernes, un día inusualmente lluvioso, lo que, a buen seguro, contribuyó a que el resultado no fuera más inquietante.








