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ALMERÍA - JAÉN - GRANADA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Granada

GRANADA

José Antonio Fortes lo demandó por llamarle «tonto» y «perturbado» en un artículo periodístico y ahora un juez de Granada condena al poeta a pagar una multa de 1.825 euros y a indemnizarlo con otros 3.000

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García Montero abandona la Universidad tras ser condenado por injuriar a un colega
El poeta y catedrático Luis García Montero, fotografiado en Granada. /EFE
El poeta y catedrático Luis García Montero se desvincula de la Universidad de Granada. «Pido la excedencia cuando acabe el curso y me voy a trabajar a mi casa», anunció ayer. La razón es de peso.

Ha sido condenado como autor de un delito de injurias graves con publicidad cometido contra un compañero del departamento de Literatura Española, el profesor José Antonio Fortes. Éste lo demandó tras leer un artículo de prensa de García Montero con expresiones que lo calificaban de «profesor perturbado», «tondo indecente» y con un «lenguaje marxista de cuarta fila, muy próximo al 'delirium tremens'», entre otras.

Ahora, un juez de Granada ha estimado en una sentencia que tales palabras sólo tienen un sentido: «El insulto y la descalificación gratuita». Y esto, dice el juez, no está amparado por el derecho constitucional a la libertad de expresión. Por ello, estima las tesis de Fortes y condena al poeta granadino al pago de una multa de 1.825 euros por el citado delito. Además, fija una indemnización de 3.000 euros por los daños morales causados a la víctima.

Una «miseria» a pagar

Tras conocer el resultado de la sentencia, el poeta y catedrático granadino ha tomado la decisión de acatar la condena, pagar la multa y abandonar la Universidad granadina. En declaraciones a IDEAL, explicó que había hablado con su abogado y que había tomado la determinación de no recurrir la condena. Lo que no quiere decir que esté conforme con la misma.

En referencia a la cantidad, dijo que era una «miseria». Y sobre el motivo, aseguró que no quería alargar más el asunto en los tribunales. «No tiene ningún sentido hacerlo», valoró.

Sobre el fondo de la sentencia dictada por el titular del juzgado de Lo Penal número 5 de Granada, Miguel Ángel Torres, García Montero no se pronuncia explícitamente, pero deja clara su postura con su decisión de abandonar la Universidad.
Incómodo
«No tiene ningún sentido seguir dando clase en una Universidad donde se dicen esas barbaridades», en referencia a las tesis de José Antonio Fortes que vinculan a Federico García Lorca con el fascismo. Y se manifiesta sorprendido al ver que «decir que un profesor que dice esas cosas es un perturbado sea un delito de injurias».
Su decisión, según manifestó, se basa en la necesidad de buscar un lugar donde poder dar clase «con tranquilidad». Por ahora, ha decidido dar clase hasta final del curso para no perturbar a los alumnos y luego pedir una excedencia. «No he pensado dónde, pero por el momento me voy a casa. Los escritores, por suerte, podemos ganarnos la vida en casa», declaró.
La sentencia que ha desatado esta reacción en Luis García Montero fue notificada ayer mismo por el juez de Lo Penal número 5 de Granada, Miguel Ángel Torres, y en ella realiza una dura crítica tanto en el fondo como en las formas del poeta, tanto en el uso torcido de la libertad de expresión como en las propias palabras elegidas para realizar su crítica a las tesis de Fortes.
Sobre si el profesor denunciante acosaba y despreciaba de forma obsesiva y continua en sus clases a García Montero, algo que corroboraron varios alumnos durante el juicio, el juez no se pronuncia. Sobre si decía que Lorca era un fascista o no, tampoco. No era el objeto de estudio judicial. Se centra en el objeto del mismo, que fueron en los insultos –«hijo de puta, cretino, mequetrefe, cabrón», etc.– que profirió García Montero tras una reunión del departamento contra Fortes, así como el artículo publicado en el diario El País donde utilizaba las citadas expresiones en contra sus tesis, luego repetido y comentado en otros medios de comunicación, IDEAL entre ellos.
El juez, antes de desgranar los argumentos del fallo, advierte que «ningún derecho fundamental es un derecho ilimitado y la Constitución no reconoce el derecho al insulto», en clara alusión al alegato de Montero durante el juicio.
En su sentencia, el juez Torres reconoce que las bromas hechas en la reunión de departamento, sobre si podían darle el premio de poesía a Curro Albaicín o ‘La Pantoja’, pudieron provocar a Montero de alguna manera. Él mismo dijo que perdió los nervios ante esta situación. Algo que el juez admite, pero no justifica.
Y reflexiona al respecto en su resolución: «Que tuviera motivos para estar enfadado con Fortes por los comentarios en su contra y su familia no justifica que pierda los papeles dirigiendo todo tipo de insultos delante de sus compañeros (…), que por supuesto no pueden estar amparados en la libertad de expresión». Y no sólo se limita a valorar el fondo, sino también las formas al valorar que son «expresiones más propias de personas de cultura muy inferior y de otros ambientes». Los insultos proferidos constituirían por sí solos una falta de injurias. Pero fue más allá.
Enfrentamiento escrito
«El profesor decidió continuar su enfrenamiento en varios medios de comunicación con la publicación de artículos de opinión», recuerda el juez.
Sobre el artículo publicado en El País, el juez es claro: «No parece que para denunciar y oponerse a Fortes en el ejercicio de la libertad de expresión tenga que utilizar expresiones como que divulga barbaridades, que dice disparates en clase o referirse a él como tonto indecente o como profesor perturbado. Es más que dudoso que para defender a Lorca se tenga que insultar al profesor Frotes y descalificarlo».
El poeta granadino defendió en el juicio que sólo ejerció su derecho a la libertad de expresión. Y el juez le responde que sí, que está «perfectamente legitimado para criticar las clases e ideas de Fortes». Pero considera que «lo que no puede hacer es recurrir al insulto y la descalificación gratuita», versa la sentencia. Y para el juez, las citadas expresiones constituyen eso y nada más, con la única intención de «menospreciar y vejar».
Estas acciones de Luis García Montero tuvieron «graves repercusiones» en la fama de Fortes quien, considera el juez, vio afectado su honor como profesor, como persona y como autor, así como su estima pública, de forma inadmisible». De ahí la indemnización.
Existía una única posibilidad de que Montero fuese absuelto. El delito de injurias queda anulado, no con la disculpa del que injuria, sino con el perdón concedido por el aludido.Y en este caso no lo hubo.
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