GRANADA
DATOS
En este momento, doce de los 59 puestos que forman San Agustín están cerrados. Los motivos se encuentran en la crisis y la jubilación de las personas que los regentaban, cuyos hijos o familiares no han querido seguir con el negocio. Por otro lado los que están en oferta de traspaso no llegan a interesar a nadie. El motivo es la caída de las ventas, porque la gente acude poco al mercado y por la crisis que atenaza al sector del comercio de la ciudad.
La idea municipal es sacar a concurso la concesión de esta docena de puestos y abrir la mano en el sentido de que no tengan que ser, exclusivamente, de productos relacionados con la alimentación, y que puedan instalarse allí tiendas de ropa, calzado, cerámica, y cualquier tipo de producto.
«Es fundamental, para poder lograr este objetivo, que el mercado tenga un horario de apertura en el que se contemple la tarde, e incluso que no cierre al medio día», dice Sánchez Quevedo, que considera que de esta forma se convertiría en una superficie comercial que se encuadraría en el centro de la ciudad. «En una segunda fase de este proyecto pretendemos poner en marcha actividades para dinamizar la presencia de granadinos en el mercado, actuaciones de carácter sociocultural, exposiciones, ofertas de descuentos, facilidades para acceder al aparcamiento de San Agustín, y otras muchas cosas», dice la concejala.
Para los representantes de los comerciantes del mercado, la idea es positiva y puede lograr dar una nueva vida a San Agustín. No están de acuerdo de que en el mercado se note más la crisis que en otros sectores de la ciudad. «Aquí se vende como en todos los sitios, y la gente no viene, por las dificultades para llegar en coche y porque hay puestos cerrados», dice José Rodríguez, presidente de los comerciantes.
Seguridad
Por su parte, el presidente de la Federación Provincial de Comercio, Enrique Oviedo, asegura que hay que dar una solución a los problemas de inseguridad, imagen y suciedad, que provocan la presencia habitual de grupos d personas, indigentes y transeúntes, que se asientan en la placeta y las puertas del mercado y que, literalmente, «espantan a los clientes». Esta misma situación se reproduce en otros lugares del centro de la ciudad como La Romanilla y la plaza de La Trinidad. «Esta es una cuestión que tienen que atajar las administraciones, desde el Estado al Ayuntamiento y también la Junta de Andalucía», dice Enrique Oviedo.
Los nuevos puestos saldrán a concurso por un precio de alrededor de 1.100 euros al año, ya que la propiedad es municipal.
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