COSTA
Este edificio industrial, que mantuvo su actividad productiva entre 1861 y 2006, constituye un exponente único de una actividad ya desaparecida, así como una seña de identidad de la zona costera granadina donde durante siglos se cultivó la caña de azúcar.
El complejo fabril, ahora protegido incluye, entre otras dependencias, naves de molturación, evaporación y depuración de jugos, calderas, plaza de recepción de cañas, chimeneas interior y exterior, oficinas, capilla, y viviendas de trabajadores. Tanto los inmuebles como la maquinaria que actualmente se conserva proceden en su mayor parte de la década de 1920, época en la que se amplió y consolidó la fábrica.
En el conjunto destaca el volumen de las diferentes naves, todas de planta rectangular y con techos que en su interior presentan viguería secundaria en madera.
Los muros, en su mayor parte de unos 70 centímetros de grosor, están construidos principalmente en ladrillos llenos, salvo una franja baja de mampostería de piedra.
Última en Europa
La nave de molturación es la más significativa y en ella se sitúa un tren de molinos que era movido por la última máquina de vapor que estuvo en funcionamiento en una azucarera de Europa.
El régimen de protección acordado ayer por la Junta de Andalucía incluye también la alcoholera y los caminos y espacios abiertos situados entre la entrada al complejo y la chimenea externa, así como todos los bienes y muebles.
Entre éstos destacan el patrimonio documental de la fábrica y la maquinaria de la zona de secado y envasado, del laboratorio y del almacén de azúcar.





