Al mismo tiempo que se asegura que hay un ordenador por cada dos alumnos (cosa absolutamente falsa), nos encontramos con que la Informática es una asignatura optativa que sólo se imparte en el último curso de la ESO. De este modo, infinidad de alumnos podrán abandonar la Educación Obligatoria (titulado o no) sin haber recibido esta asignatura fundamental para los tiempos actuales. Suele argumentarse que la Informática debe ser una herramienta de uso transversal dentro de la enseñanza, y no una asignatura con contenidos propios; pero con este razonamiento simplista podríamos eliminar de un plumazo asignaturas como Lengua o Matemáticas, pues ya se utilizan 'transversalmente'. Aparte de esto, nos encontramos con una de las modalidades del Bachillerato, la Tecnológica para más señas, donde tampoco se incluye la Informática (ni tan siquiera como optativa), aún a sabiendas de la gran cantidad de carreras universitarias técnicas que exigen estos conocimientos. En lugar de eso, la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía ha decidido colocar una asignatura (optativa, cómo no) en 2º de Bachillerato, con el circunloquio 'TIC' (Tecnologías de la Información y Comunicación) como título. A lo cual hay que añadir que estas deficientes asignaturas no están asignadas al profesorado de la especialidad de Informática, sino que pueden ser impartidas por cualquier profesor. Ésta es la calidad de enseñanza de la que nos hablan los políticos andaluces sin que se les caiga la cara de vergüenza. Y sin que padres, madres y alumnos parezcan darse cuenta de la situación. Situación que afecta muy negativamente al profesorado de Informática, que por todas estas medidas se ve sin destino definitivo, pululando precariamente de población en población por falta de horario durante no sabemos cuántos años.





