
«No me lo explico. Habían estado todo el día aquí con la familia, juntos, estupendamente», dijo sorprendido. «Ni me lo creo, ni me lo dejo de creer, pero todavía pienso que ha podido ser otra persona la que haya matado a los dos, aunque que sepa no tenían enemigos».
Al tío de Manuel no le encajaban los hechos porque contaba que había estado de baja por depresión pero que ahora estaba bien.
«Estuvieron separados un tiempo. Tenían sus subes y sus bajas, pero eran una pareja normal», expresaba este hombre ante una decena de cámaras de televisión locales, autonómicas y nacionales.
De la denuncia por maltrato expresó que fue hace mucho tiempo y «que todo el mundo comete errores».
«Estaban bien aunque lo que hay dentro de cada casa sólo lo saben los que viven en ella», expresaba reflexivo José Herrera.
Tras una jornada de alegría en el cortijo de Puntalón, llegó la más trágica y triste de sus vidas. En ese mismo lugar.








