GRANADA

A las seis y media de ayer salía el cortejo de la Virgen del Rosario desde el templo dominico del Realejo. Un cuarto de hora después lo hacía la imagen de la Virgen, saludada con los sones del himno nacional y una palma real de cohetes. Le precedían las hermandades de la parroquia y del barrio del Realejo, Favores, Santa Cena, Oración en el Huerto y Nuestra Señora del Rosario en sus Misterios Dolorosos, a las que se habían unido la de la Virgen del Rosario de Armilla, las de gloria de la Virgen de los Ángeles, la Archicofradía de María Auxiliadora y la hermandad del Rocío de Las Gabias, junto con las de penitencia del Cristo del Trabajo y la Virgen de la Encarnación También marchaba una representación de los colegiales del Mayor Santa Cruz la Real, también de dominicos.
Abría el cortejo la banda de cornetas y tambores de 'Jesús de las Tres Caídas', dirigida por José Miguel López Zamorano. También estaba presente una amplia representación de la hermandad sacramental de la Virgen de las Angustias, Patrona de Granada, con la que se encuentra hermanada la Archicofradía del Rosario, junto con los dominicos de la orden en Granada y los responsables de la Archicofradía con su presidente, Rafael Casado de Amezúa y los mayordomos del presente año, Manuel Estévez Vázquez y María del Carmen Pereira Soria. En la presidencia marchaba el prior del convento de Granada, Antonio Praena, y el párroco de Santa Escolástica, Álvaro Rodado, y en representación del Ayuntamiento de Granada iba la concejala Menchu Sánchez Quevedo, junto con una delegación del MADOC y la presidenta de la Asociación de Vecinos del Realejo, Carmen Nestares.
El paso procesional sobre el que se había situado la Virgen vestida con su tradicional ropaje de plata, en orfebrería y talla dorada, iba portado por los horquilleros de la Virgen del Rosario, mandado por el capataz granadino Alberto Ortega, y tras el cortejo, cerrándolo, la banda municipal de música de Granada, dirigida por Carlos Atienza. En el recorrido, una tanda la ocupó este año por invitación de la Archicofradía la cuadrilla de la hermandad de los Favores, mandada por Francisco Cordones.
Escenas emotivas
Se vivieron escenas emotivas entre los fieles que acompañaban el cortejo. Carmen no suele faltar a esta cita de cada doce de octubre. «Vivo en el Valle de Lecrín y nunca dejo de venir porque tengo mucha fe en la Virgen del Rosario», nos relataba ayer, mientras en sus manos portaba varios cirios en gratitud «por algunos favorcillos que me ha hecho la Virgen». Delante de ella iba un hombre con las lágrimas en los ojos que, después de haber visto a la Virgen salir se incorporó al cortejo «es que le tengo mucho cariño a la Virgen del Rosario y ahora me da alegría ver a tanta gente en las calles cuando hace unos años la verdad es que venía menos gente», aseguraba a nuestro periódico.
El cortejo recorrió un itinerario realejeño y de centro. Después de salir de su templo llegó a la plaza de Mariana Pineda por la Cuesta del Realejo. El centro se encontraba totalmente lleno de personas y siguió por Ángel Ganivet y Reyes Católicos que lucían de manera espectacular ante la mirada de muchos granadinos y forasteros que este fin de semana están de visita por Granada. Después de pasar por la plaza de Isabel la Católica, engalanada para la festividad de la Hispanidad, volvió a entrar en el Realejo buscando su sede canónica. Así se ponía el broche de oro a las fiestas del presente año que estuvieron pregonadas de manera brillante por el médico y cofrade Armando Ortiz, quien resaltó la singular devoción que siente el barrio por la Virgen del Rosario.








