-¿Cómo afrontas estar constantemente de cara al público y a los medios después de siete años? (Lentejoncita)
-He crecido delante de un país entero. Me pilló una época en que estaba empezando a descubrir mundo, con 20 años. Aprobé el teórico a la primera, pasé los cástings, tuve que irme a Barcelona, sola por vez primera, tenía pánico de coger un avión también por primera vez, firmé mi primer autógrafo... Valoro la vida que tenía antes. La confianza. Todo lo importante.
-¿Es motivo de molestia o de orgullo que aún te llamen Rosa de España? (Hapito)
-Orgullo, porque me siento muy española. Queda mucho por descubrir en mi camino. Se me queda grande. Suena a alguien que ya ha acabado y a mí me queda mucho por hacer.
-Sabes que tienes una legión de seguidores. ¿Cómo sientes nuestra presencia? (Garosa4)
-La palabra fan no me gusta. Siento tanto la presencia que es como mi familia. Me gustaría tener esa confianza para tomar un café con cada uno de ellos, pero es imposible. Ya llevamos siete años y nos vamos conociendo y ellos me van entendiendo y yo a ellos también. Ya son de la familia.
-¿Qué fue de aquel plan B de la pollería? (Pedro)
-El asadero estaba montado y mi padre me lo gestionó, porque es un trabajo de familia. Pero luego se vendió a otra persona. No sé quién lo tendrá ahora. Se iba a llamar 'Asadero de pollos Rosa'.
-¿Qué tal llevas la relación con tus ex compañeros de OT, como Bisbal o Chenoa? (Loreto)
-Sigue siendo la misma, pero más a distancia. Nos dedicamos todos a lo mismo. Como nos conocemos y nos entendemos en la profesión, no hace falta estar todo el día conectado. Por la vida que llevamos, los tiempos son más largos, pero estamos comunicados.
-¿Piensas construirte finalmente un estudio? (Sandra)
-Sí. Mi padre lo estaba haciendo en la casa que tengo en Monachil. Pero se dejó de momento. Un estudio con todo para que vengan mis amigos de Granada, como los de la Blues Band y Alcántara para tocar. Quiero que de ahí surjan cosas bonitas. Que salga algo de verdad.





