en Lanjarón
Los primeros habitantes del mundo que comenzaron esta práctica fueron los de Evian, un pequeño pueblo frente al Montblanc, al sur de Francia, allá por el siglo XIX. En esa misma época, en Lanjarón, al sur de España y en plena Alpujarra granadina, la Duquesa de Santoña, motrileña para más señas, compró los numerosos manantiales de la localidad para explotar sus propiedades medicinales en un balneario que de una manera u otra ya llevaba funcionando medio siglo.
Desde 1774 -después de que un capuchino creyera haber recuperado la salud tras beber de un manantial de Lanjarón- miles de agüistas y turistas visitan al año este municipio que en 1830 se decidió a envasar y vender su fluido más preciado.
No obstante, las botellas de vidrio tal y como hoy las conocemos no 'invadieron' Lanjarón hasta 1950, en una planta levantada en un solar frente al balneario. En pocos años el negocio de la venta de agua superó en cifras a los baños termales. Y es que el líquido elemento ha vertebrado la historia de este pueblo, donde precisamente ayer se inauguró el III Curso sobre la Cultura del Agua.
En Sierra Nevada
¿Pero cómo y dónde se origina realmente este tesoro líquido que ha hecho llegar hasta estas montañas a personajes tan variados como Federico García Lorca, Virginia Woolf, Bertrand Russel, Manuel de Falla, Antonio Machín, Lupe Sino (novia de 'Manolete') y miembros de las realezas marroquíes y belgas?
Incluso la granadina Eugenia de Montijo, más tarde emperatriz de Francia gracias a su matrimonio con Napoleón III, de muy joven pasó largos periodos de vacaciones en Lanjarón en compañía de su madre, encantada de exhibirla en sociedad. El mismísimo Antonio Machín, el más español de todos los cubanos y el más cubano de todos los españoles, acudió a estos lares en 1955 para refrescar y regar su famosa garganta con agua de Lanjarón.
Cada uno con sus peculiaridades, todos acudieron al reclamo de esta fuente de salud que mana en este pintoresco pueblo rodeado de montañas bien para ingerirla o para sumergirse en ella...
Quizás algunos pensaron que podían encontrar el secreto de la eterna juventud: Lanjarón es el pueblo con mayor esperanza de vida de España, según la OMS. Sus ciudadanos -acostumbrados a las idas y venidas de coches y autobuses cargados de turistas sedientos- son de los más longevos de la Tierra. El 22% de sus 3.700 vecinos tiene más de 65 años. Algo tendrá que ver eso de ingerir a diario este líquido bacteriológicamente sano y con una composición constante.
Pero antes de que ellos tomaran estas calles, ya se habían levantado las cumbres de Sierra Nevada, despiertas día y noche. Los picos más altos de la Península Ibérica, a casi 3.500 metros de altura. Allí nace el agua de las fuentes de este pueblo (la misma que se embotella y vende) y la que cae en los chorros del balneario, en su siete variedades de minerales. Figuras como Alfonso XIII y Antonio Maura recibieron en sus domicilios preciosos recipientes de agua minero-medicinal de este balneario.
Reserva de la Biosfera
En el origen de todo, la lluvia que cae en las montañas granadinas entra en lo más interno de estos parajes, reserva de la Biosfera por la UNESCO. Antes de 'desaparecer' en las entrañas de la tierra, forma en ocasiones pequeñas lagunas. La de Nájera es una de las seis lagunas situadas en lo más alto del valle del río Lanjarón.
Al final, sólo el 35% de la lluvia pasa por la filtración de estas rocas y, protegida del hombre y de la contaminación, surge más adelante en los manantiales de Lanjarón. Estos ríos subterráneos que buscan el mar afloran en el pueblo -a 700 metros de altura- porque el entorno del núcleo urbano es de materiales arcillosos con poca permeabilidad. Antes han tenido que sortear la falla que simboliza la frontera entre los mantos Alpujárrides y Nevado-Filábrides. En la población, las acequias, ramales, fuentes y pilares se salpican por doquier y han configurado un paisaje excepcional. En otros tiempos el agua movió molinos y surtió lavaderos. También ahora, con tuberías especiales, se traslada hasta la planta embotelladora el preciado líquido que brota de varios nacimientos situados por encima del balneario.
Al final se comercializa en botellas que lo dejan bien claro: 'Lanjarón, agua mineral natural de Sierra Nevada'. Si su hermana adoptiva Evian es la elegida como capricho de las estrellas de rock, la de Lanjarón es el agua que llega al mundo en los históricos parajes alpujarreños, menos glamurosos, pero tantas veces refugio de viajeros y escritores románticos.
mapenalver@ideal.es









