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ALMERÍA - JAÉN - GRANADA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Granada

GRANADA

Los escolares disfrutan del verano en la Alhambra con recorridos por los rincones más desconocidos del monumento nazarí y con talleres de dibujo, cuentos y agricultura
28.07.08 -

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LA sabia inocencia de los niños invade estos días el monumento más importante de Granada. Los escolares inscritos en el programa 'Verano en la Alhambra' están encantados de pasar una semana conociendo el recinto nazarí, y sobre todo, «visitando lugares en los que nadie entra», como ellos mismos recalcan orgullosos.

Durante este mes de julio, grupos de estudiantes de entre siete y catorce años recorren semanalmente los lugares más importantes del monumento nazarí, y sus rincones más desconocidos. Además, tienen la oportunidad de conocer la agricultura de la época, la arquitectura, la pintura y los antiguos elementos de iluminación, mediante talleres educativos.

Se trata de una gran oportunidad de aprender 'jugando', que los más pequeños ya saben reconocer. Aunque, para la gran mayoría, no es su primera visita al recinto nazarí, si es «la más 'guay'». Mar, con sólo once años, ya había estado en la Alhambra con su colegio en otras ocasiones, pero afirma que «es mejor estar con niños que no conoces porque se pueden hacer nuevos amigos, y además, los mayores dicen que es muy importante conocer este lugar de Granada, y ahora puedo ver cosas que no están abiertas al público».

Un ejemplo de lo que hacen: caminar por debajo de la Torre del Cubo, uno de los recorridos que más han entusiasmado a Manuel, que tiene nueve años: «Aquí se estrellaban las balas de cañón que tiraban a la Alcazaba, y debajo se ponía un mercadillo», recordaba con júbilo las explicaciones del monitor.

Como esponjas

Y es que, como dice una de las monitoras, Inmaculada Montalvo, los niños «son esponjas para absorber todos los conocimientos, y cuando termina la semana de actividades, se convierten en auténticos expertos sobre la Alhambra». Según explica la monitora, «se interesan mucho por la agricultura típica de la época, como la siembra de salvia, perejil o sandías, y sus espacios favoritos son la Torre de la Vela, el palacio de Carlos V y el patio de los Leones».

Y efectivamente, una de las cosas que más aprendieron es que la Torre de la Vela tiene 53 escalones. Tras llegar hasta arriba, todos jugaron a distinguir los edificios más importantes de la ciudad desde una vista panorámica. Y a la espalda, el recinto de la Alhambra en todo su esplendor. Claudia no podía ocultar su expectación al descubrir que, después de tanto tiempo, el monumento nazarí aguarde en tan buen estado: «¿Sabes que todo esto tiene 800 años?», preguntaba sorprendida a su compañera. «Se nota que los árabes cuidaban mejor de su ciudad que nosotros», añadía pensativa.

"Pintar es lo más guay"

Y mientras en la jornada de ayer los más pequeños (grupo de 7 a 9 años), recorrían la fortaleza del recinto, los mayores (hasta 14 años) se encargaban de realizar un boceto arquitectónico del Palacio de Carlos V.

Después de contemplar su construcción renacentista y aprender de qué estilo son los elementos que adornan su fachada, Cristina ya tiene claro a qué quiere dedicarse de mayor: «Cuando sea arquitecta construiré un Palacio como el de Carlos V», decía convencida. Esta chica de nueve años se considera una amante del dibujo y de la pintura: «Ahora tenemos que colorear unas fichas de ajedrez que hicimos ayer, y pintar con acuarelas es lo más 'guay', porque en casa no me dejan hacerlo», recalcaba.

Y es que estos estudiantes se tomaban sus tareas muy en serio. Francesco, que tiene la misma edad que Cristina, se considera un gran «conocedor de la Alhambra, porque ya la ha visitado muchas veces con su clase», y el futuro le gustaría «pintar el patio de los Leones en un gran lienzo».

Repetidores

Pero no para todos la experiencia de pasar una parte del verano en la Alhambra es nueva. También hay repetidores a los que les gusta acudir un año tras otro. Para Belén, con ocho años, ya es la segunda vez que se apunta a este tipo de actividades: «Aunque los recorridos son los mismos, hay muchas cosas de las que no me acuerdo. Además, los talleres sí son diferentes y más divertidos».

A Charo, que tiene ocho años, lo que más le ha gustado este año es pintar la gacela de la Alhambra en una camiseta: «Elegimos los colores que hemos visto en los paseos por el monumento, como por ejemplo, el verde, el rojo y marrón», explicaba.

Durante el resto de la semana, los escolares también investigarán cómo se vivía en la Alhambra, construirán objetos de uso cotidiano relacionados con la iluminación de las casas y aprenderán a tallar una pieza de mármol.

El programa, que ya camina por su cuarta edición, ofrece 30 plazas por cada grupo de edades comprendidas entre los 7 y 9 años, y los 10 y 14 años, con un precio por actividad semanal de 50 euros. Las actividades se organizan de lunes a viernes hasta final de julio en horario de 8.45 a 15.15 horas, en lugares del recinto de la Alhambra expresamente adaptados para el desarrollo de las mismas.

, MÁS INFORMACIÓN I

t 958 221 228 www.alhambra-patronato.es
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