COSTA
PARA 'SALVAR LA FERIA'
«Este año vamos a echar el resto para enderezar la feria de día», explicaba en la tarde de ayer, el concejal de Cultura y Juventud, Nicolás Navarro, tras presidir la Mesa Antibotellón, un foro de debate en la que representantes de colectivos sociales y empresariales junto con fuerzas de seguridad buscaron soluciones al tema.
El edil admite que este año han sido muchas ya las presiones vecinales para que el exitoso festejo que llena de fiesta las plazas del centro se trasladase. Pero antes de tomar la drástica medida, el Ayuntamiento quiere darse una oportunidad... y para ello tiene un plan.
Se trata de un completo paquete de medidas de seguridad, que incluirá desde restricciones de música hasta prohibiciones de vidrio o carritos y otros objetos peligrosos, además de un refuerzo de la vigilancia policial. Ocho agentes de la Policía Local estarán presentes de forma continua en las calles del centro y además, por primera vez, contarán con el apoyo de cuatro vigilantes privados, contratados por Cultura, que les avisarán si advierten cualquier incidencia.
El plan especial de seguridad incluirá además una ampliación de los aseos públicos, de seis a quince, que se instalarán en el centro. En cuanto a la música que sonará en las casetas, el joven edil lo tiene clarísimo: se permitirá sólo la «tradicional andaluza porque esto es una feria, no una discoteca».
«No son medidas restrictivas sino para salvar una feria que estaba bastante herida», valora Navarro, que se mostró muy satisfecho de la reunión celebrada por la Mesa Antibotellón.
El foro congregó a reprentantes de jóvenes, fuerzas de seguridad encabezadas por el comisario de la Policía Nacional, empresarios, equipo de gobierno, chiriguitos, Cámara de Comercio, Asociación de Comerciantes, pubs, técnicos de prevención, asociaciones de rehabilitación de toxicomanías como Almore y Proyecto Hombre y una amplia representación social. Estuvo más completa que nunca... pero faltó la oposición, lo que Navarro lamentó «profundamente». El edil recriminó al PSOE que no participe en una mesa «que no es política» y cuando el mismo día, por la mañana, exigía soluciones al problema del botellón.








