GRANADA

A imagen y semejanza del carril de Poeta Manuel de Góngora. No habrá superficie reservada pero sí estará separada y delimitada del resto de vehículos. La junta de gobierno adjudicará hoy la señalización y la obra del carril por 112.000 euros.
Un camino de 700 metros. Nace en la avenida de Pulianas, pasa por la plaza de San Isidro, Ancha de Capuchinos, deja los jardines del Triunfo en un lateral y acaba en Capitán Moreno.
Desde su llegada al gobierno municipal, García Nieto se ha mostrado receptivo con la construcción de carriles bici. El área de Movilidad también quiere meterlos por el Camino de Ronda aprovechando que hay que levantarlo para construir el metro.
Atrás parece quedar la fotografía de Torres Hurtado en agosto de 2003 metiendo la picota en la avenida de Dílar para cumplir la primera promesa de su programa electoral: cargarse el controvertido carril bici del tripartito.
Sin embargo, las nuevas iniciativas del gobierno municipal son para el PSOE «chapuzas». Para empezar -esgrime la oposición- porque las bicicletas tienen que compartir espacio con los autobuses, algo que termina por ahuyentar -vaticina- a los usuarios. «No hay política de carriles bici, habría que retomar las propuestas del Consorcio Metropolitano y conectar con los caminos del Cinturón y con las universidades. Meter las bicicletas con los autobuses parece destinado a fastidiar a los usuarios», critica el edil socialista José María Rueda.
El concejal recuerda que el carril de la avenida de Pulianas debería de estar hecho desde septiembre de 2007 y pone en tela de juicio la utilidad de un camino que acaba en la plaza de Elvira: «Cuando lleguen no sé que harán las bicicletas, darse media vuelta».
Atrás queda el plan director de la bicicleta de la etapa de Gabriel Díaz Berbel. Un proyecto que partía a la altura del Palacio de los Deportes, para seguir por la carretera de La Zubia, Andrés Segovia, plaza Fontiveros, Poeta Manuel de Góngora, Puente Blanco, Carrera de la Virgen, acera del Casino, Reyes Católicos, Gran Vía y avenida de la Constitución. La segunda fase pasaba paralela al río Genil, desde el paseo de la Bomba.








