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El público, que abarrotó el Patio de los Mármoles, aplaudió los exóticos sonidos de la música tradicional iraquí
07.07.08 -

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Irak conquista el Hospital Real
MÚSICA ÁRABE EN EL HOSPITAL DE LOS REYES CATÓLICOS. Les Mesopotamiens cautivaron con su música. / GONZÁLEZ MOLERO
El aforo del Hospital Real estaba completo diez minutos antes de que comenzara la actuación. Un público variado, la mayor parte intrigado por el espectáculo, observaban unos extraños instrumentos sobre el escenario, cuyos nombres también suenan extraños: una joza, un kanun, un santur, un daff y un dumbak; o lo que es lo mismo, una especie de violín, un acompañamiento de percusión de orquesta, un trapezoide de cuerda y una pandereta.

Estos fueron los útiles exhibidos por Les Mesopotamiens para deleitar a sus sorprendidos espectadores. Entre ellos había de todo, desde jóvenes a personas mayores, todos con algo en común: casi nadie conocía al grupo. «Yo he visto otras veces grupos de este estilo», decía una joven, «aunque no puedo comparar, porque las comparaciones son odiosas». «Voy un poco a ciegas, no sé quiénes son», explicaba otra mujer, «he seguido todo el programa y he venido aquí para despedir al Fex».

Elegantes

Les Mesopotamiens, un grupo de exiliados iraquíes que coincidieron en Bruselas, se presentaron ante su variado auditorio elegantemente vestidos, todos de negro. Uno de los artistas, que llevaba una camisa típica iraquí con bordados, comenzó la presentación del cuarteto con un «buenas noches» en un correcto castellano. Fue lo único que dijo en nuestro idioma pues continuó la explicación en inglés.

Entre sonrisas del público y algunas caras raras ante el desconocimiento de la lengua de Shakespeare arrancó al fin el concierto.

Con la primera interpretación, Les Mesopotamiens dieron a conocer su estilo, el más clásico y tradicional de la música iraquí. «Me encanta este tipo de música, es por el cine que veo, creo que el cine iraquí transmite mucho, igual que su música», comentaba una espectadora.

Un hombre sentado en primera fila confesó que mientras escuchaba el exótico sonido de Les Mesopotamiens su cabeza se llenaba de evocadoras imágenes de lejanos amaneceres en el desierto.

No era el único al que la música del grupo iraquí transportaba a bucólicos lugares. Un joven sentado al fondo del Patio de Mármoles del Hospital Real, sentía la música con los ojos cerrados. «Esta música es diferente y hay que recibirla de una manera especial», explicaba.

Sin duda el concierto resultó especial a más de uno: «Es un buen broche de fin de festival, sí, es original y hermoso», decía una joven. Pero cada persona tiene una opinión diferente y el técnico de sonido del Fex apuntaba que, este espectáculo rompe con la dinámica del Festival, aunque, a su juicio, «no es más especial ni más auténtico que el resto de los espectáculos que se han ofrecido».

Buena acústica

Un hombre ironizaba sobre el Hospital Real afirmando entre risas que un sitio cristiano acogía una música oriental; luego, más serio, elogiaba la acústica del lugar: «Es muy buena».

Les Mesopotamiens llegaron con sus sonidos a un público receptivo. Su cultivada música, que ya se escuchaba hace mil años en la corte del Califato de Bagdad, fue despedida con aplausos.
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