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ALMERÍA - JAÉN - GRANADA | Personalizar edición | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Granada

GRANADA

Llega a Maracena el primer Banco de Tiempo de Granada, una asociación que intercambia las habilidades de sus socios para promover la relación intervecinal
06.07.08 -

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«El tiempo es la moneda que nos iguala a todos»
PONGAMOS, por un minuto, que su dinero no valiese nada. Ni el suyo ni el de nadie. Billetes y monedas dejarían de ser el fruto de su trabajo y sólo habría una manera de cuantificar el esfuerzo: 86.400 segundos, 1.440 minutos, 24 horas, un día. Cinco amigos de Maracena decidieron que había llegado el momento de que su municipio tuviera el primer Banco de Tiempo (BDT) de Granada, una iniciativa que funciona en varias provincias españolas, y que aspira a revolucionar «lo más cercano».

Antonio Aznar es amo de casa, militar en reserva transitoria, licenciado en Química por la Universidad de Granada, economista por la UNED y uno de los fundadores del BDT. Además de su presidente. «La idea era preocuparnos por las personas de nuestro alrededor. A veces miramos mucho la gente de fuera y descuidamos familia, amigos y vecinos». Si no, que levante la mano el que se sepa cinco nombres completos de personas que vivan en su mismo edificio. «Nos interesa intercambiar tiempo, nuestra principal riqueza. Nuestra unidad de intercambio: la hora».

El valor de todo lo que hacemos se mide en tiempo. «Vale lo mismo el del hombre, la mujer, el nuevo, el último del barrio, el nieto, el abuelo...» Lo dice alguien que lleva acompañado de su eterno reloj Casio desde no sabe cuándo. Vamos al meollo. BDT funciona mediante talonarios de cheques. Lo primero es hacerse socio de la asociación y rellenar una ficha en la que detallaremos nuestros datos, condición física -por si necesitamos alguna ayuda especial-, e idiomas. Además, facilitan una completa lista de habilidades para que elijamos aquellas en las que nos desenvolvemos con especial soltura: Animación, atención a personas, asesoramiento y orientación, autoayuda, cuidado del cuerpo, salud, estética, formación, hogar, idiomas, informática, jardinería, música, tareas domésticas, administrativas y un etcétera que baila por el infinito.

Seguimos. Una vez aclaradas nuestras capacidades, es el momento de pedir. Pongamos que nuestra torpeza nos obliga a buscar ayuda para montar un armario. El BDT, mediante su tablón de anuncios, boletín de intercambios -bimensual-, secretaría o consulta telefónica, nos pondría en contacto con otro socio ducho en estas artes. Fulanito pasa por casa y dos horas después el mueble está montado. Él, cumplida la tarea, prepara un cheque en el que ambas partes firmarán por un total de dos horas. Un mes después -por poner- Fulanito nos llama, nervioso, porque tiene un baile importante y se considera un pato mareado. Nosotros, que somos los amos de la pista, cumpliremos con aquellas dos horas que él nos ofreció y le enseñaremos los secretos de la danza.

Autoestima

En el Banco de Tiempo son ya 25 socios y aspiran a terminar el año con 200 intercambios realizados. «Esto empieza así, pero lo bonito sería terminar con una gran extensión de gente que nos conocemos, con reuniones de vez en cuando y poniendo en común experiencias que, ante todo, dan autoestima. Nos hace sentir útil», analiza Aznar.

El objetivo final es llegar donde la administración no llega. De hecho, están en conversaciones con el ayuntamiento de Maracena para incorporar el BDT como un servicio dentro del plan Concilia. «El sueño es que llegue el día en que otro presidente, dentro de mucho tiempo, cuente a los vecinos de Maracena la de cosas que pueden hacer. Que aunque no se acuerden de nosotros, esto siga adelante». A fin de cuentas es comprensible que un Banco de Tiempo busque el crédito infinito de la eternidad.
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