GRANADA

El cierre del Centro Cultural de CajaGranada en San Antón despertó la curiosidad de los granadinos. Un local de esas proporciones podía abrir sus puertas a negocios de todo tipo. Proyectos ambiciosos, en cualquier caso. El levantamiento del cartel de 'se alquila' -que estuvo colgado un par de semanas- sorprendió a vecinos, empresas y entidades comerciales. El local pasó a ser una tienda de moda regentada por chinos. 800 metros cuadrados -400 por planta- de un tipo de competencia que los comerciantes no reciben de buen grado.
La califican de «competencia desleal». Y bajo ningún concepto basada en aspectos de raza, color o etnia. «Sería exactamente igual si fueran españoles, turcos o neozelandeses», subrayan. Estos mastodónticos centros de la variedad ofrecen un poco de todo: zapatos, vestidos, bolsos, camisetas, gafas de sol, cinturones, bisutería, productos de cocina, de baño, bombillas, jaulas para hámsters, portarretratos, juguetes, películas, juegos de mesa, alfombras, mantas, almohadas, tecnología, chicles Son rivales directos de casi cualquier gremio comercial.
Esta variedad ha hecho que en la calle se hable de 'centros comerciales chinos'. No en vano, nada más que la tienda de Carril del Picón, 'Qiu Shi Bai Jia Le', cuenta con una superficie de más de 2.500 metros cuadrados. Para que se hagan una idea, prácticamente la mitad de una planta de un gran centro comercial. Más aún, si juntásemos las tres tiendas sumaríamos una planta entera. Igualmente destacables son otros dos locales situados en las cercanías de la carretera de Jaén, ambos de 2.000 metros cuadrados, aunque ya llevan varios años funcionando. Cinco puntas de un iceberg que reparte por la provincia más de mil locales de este tipo, según informa la Federación de Comercio de Granada.
Según el artículo 20 del capítulo tercero de la legislación en materia de comercio interior, sobre libertad horaria, se establece que podrán abrir cuando quieran «los establecimientos que dispongan de una superficie útil para la exposición y venta al público inferior a 300 metros cuadrados». De ahí en adelante, que es el caso, sólo pueden abrir ocho domingos y festivos al año, con un horario, como máximo, de doce horas diarias.
Denuncias
En la Federación de Comercio de Granada están «hartos de demandar». «Con más de 300 metros cuadrados no pueden abrir más de 72 horas a la semana». La Federación tiene planificado hacer un estudio en la capital para controlar el número exacto de comercios chinos, ya que algunos se escapan a las listas oficiales, precisamente, por no tener algún papel en regla. Aseguran que «hacen lo que los comercios establecidos no pueden hacer» y subrayan que eso de que no pagan impuestos es un rumor. «Sí que pagan, no hay ninguna ley que favorezca a estos señores. Ya, si tienen subvenciones especiales desde China, no lo sabemos».
La apertura de un centro de estas características, según la Federación, afecta más a los locales que estén en pleno centro de la ciudad que a los que están en barrios como La Chana, Zaidín o incluso Carretera de Jaén, «porque son zonas muy concurridas que afectan a mucha más gente». También reciben muchas quejas de la Costa, donde recuerda el caso de un empresario que se vio obligado a cambiar su negocio -un 'Todo a 100'- por estar demasiado cerca de un chino. Ahora regenta una peluquería.
Desde el área de Desarrollo y Creación de Empresas de la Cámara de Comercio de Granada repiten problema: «No respetan horarios y eso provoca muchos problemas. Estamos cansados de poner quejas a la Consejería de Comercio, Turismo y Deporte de la Junta de Andalucía, pero va muy lento. Los que están peor son los comercios del textil». Así, ya se contabilizan muchos casos de cierres de tiendas de este sector en el área metropolitana, por no poder participar en la competición.
Raquel Ruz, presidenta de la Asociación de Comerciantes del Centro, insiste en que «no se trata de razas. Hay una normativa laboral que todos debemos cumplir. Incluidos los derechos del personal a descansar». Destaca la ausencia de las inspecciones de trabajo y consumo en estos locales, «parece que las instituciones no las hacen». Tal y como informa Ruz, los comerciantes granadinos están experimentando un descenso en las ventas del 20%. «Ellos favorecen esas cifras. Y encima tenemos que soportar competencia desleal», termina.
Afectados
Estas denuncias tienen su eco en los comercios cercanos a las grandes superficies chinas. Eva María trabaja en la droguería 'Ana Pilar', ubicada en Carril del Picón. «Se nota su presencia tanto en la cantidad de gente como en los precios. Hemos tenido que bajarlos, sobretodo en productos de limpieza, fregasuelos y cosas así, pensando en hacer ofertas a los estudiantes».
Isabel Ortiz, vecina del barrio, cuenta cómo un 'Todo a 100' que llevaba muchos años en la esquina con Sócrates cayó «fulminado» en menos de un mes. Jésica, gerente en la bisutería Piedra de Luna, sólo necesita asomarse a la puerta. «Abren a todas horas Pero la calidad no es comparable».








