
Ayer por la mañana fue encontrado el cadáver de una culebra -con una herida profunda hacia la mitad- en la bajada de la Rambla de Los Álamos propiamente dicha: en la cuesta de hormigón que desemboca en un respiradero de este cauce.
Los vecinos la tenían perfectamente localizada aunque las versiones de cómo había llegado hasta allí, varían. Unos contaron que hacia la media noche de antes de ayer, vieron a la culebra viva, reptando por la plazoleta, a muy pocos metros de los bloques invadidos por las bichas. «La cogieron algunos por el pescuezo, la mataron a palos y la echaron a la rambla», comentan sin tapujos. Aunque otros, dicen que fue un coche la que la atropelló. Esta es, además, la teoría que defiende el teniente de alcalde de Medio Ambiente, Antonio Escámez.
Un inspector de Medio Ambiente del Ayuntamiento, -José Larios -y un técnico de mantenimiento del medio natural, -Manuel Mañani-, ambos expertos en animales y trabajadores de la Charca de Suárez, fueron a recoger el cadáver de la serpiente y descubrieron que era exactamente igual que la vista en lo alto del tejado, días atrás, cuando el pánico cundió entre los vecinos.
«De herradura, un metro y medio de largo y dos centímetros de grosor. Es la misma que aparece en las fotos tomadas por los reporteros en el tejado y además es la única que hemos visto», dice Larios que no cree que hubiese más que esa en el tejado, entre otras cosas, porque tan sólo se halló la muda de una, de esa.
Así, que según estos indicios 'La Señora' no tendría crías y además ya descansa en paz y deja descansar. Sin embargo algunos vecinos siguen defendiendo que han llegado a ver a varias culebras a la vez y que hace poco que las han visto, aún con obras en los techos. «La muerta es otra de por allí. Yo no voy a parar de luchar hasta que no me enseñen en una jaula las culebras que han estado viviendo en el tejado de mi bloque», explicaba Dulce, la más reivindicativa de las residentes en los pisos.
Todo apunta, al menos así también lo cree el concejal de Medio Ambiente a que, agobiada por las obras, la serpiente bajase del edificio.
Además, esta teoría se refuerza, con las declaraciones de los albañiles que trabajan levantando el tejado que aseguran que todavía -y les queda una mínima parte por retirar- no han visto ni una sola serpiente.
Para recogerla
Ayer, técnicos del Centro de Recuperación de Especies Amenazadas pasaron por Motril para recoger el cadáver de la serpiente.
Francisco Fermín, jefe de servicio del área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Motril, indicó que se han sentido poco respaldados por la administración autonómica -considera que tenía la competencia- a la hora de facilitar la caza de la serpiente. «Nos dieron rápido la autorización de captura y también se ofrecieron pronto a levantar el tejado, pero después se iban a hacer cargo cuando la tuviésemos en una caja», explica Fermín, que considera que la muerte de la serpiente no tendrá consecuencias porque la protección pasa a un segundo plano cuando existe riesgo sanitario para las personas.
Los albañiles continuarán los trabajos en el tejado de Los Pisillos de Motril aunque ya hay poco que levantar y pocas serpientes -parece- por encontrar. El culebrón tiene las horas contadas.





